El cuento de la familia que no sabe si comer o devolver el dinero

Érase una mujer que se casó con un hombre con el que tuvo varios hijos. Montaron un negocio familiar en el que participaba toda la familia. El hombre malgastó gran parte del dinero de la familia y además los negocios empezaron a irles mal. La mujer, para no pasarlo mal y especialmente para asegurar el pan de sus hijos, decidió reunirse con sus padres y hermanos para pedirles dinero. Los padres decidieron dejarle dinero a su hija, pero le dijeron que debería devolverlo y además le pusieron condiciones para dejarle el dinero.

La mujer dispuso de ese dinero con la condición de que dejara de dar paga a sus hijos y controlara sus gastos. Ella aceptó, pero no pasó mucho tiempo hasta que la familia volvió a tener necesidad. Los negocios no prosperaban y el marido seguía malgastando su dinero. Ella decidió divorciarse. Pronto conoció a otro hombre, con quien decidió convivir y hacerle parte del negocio. El hombre convenció a la familia y volvieron a prestarles dinero, pero volvieron a poner condiciones sobre cómo llevar los negocios de la familia. Es más, los padres de la mujer encargaron a los hermanos más mayores que gestionaran el dinero de la familia y lo repartieran a la mujer, su marido y sus hijos. Pero pronto el nuevo marido defraudó a la mujer y a sus hijos. No solo malgastaba el dinero del que disponía, sino que además era capaz de robar parte del dinero de la mujer y los hijos para sus propios vicios. Los hijos hablaron con su madre tras descubrirle y ésta decidió divorciarse de nuevo.

Cuando ya había perdido la esperanza, la mujer conoció a un hombre joven y guapo. La mujer quiso ser franca con el hombre y le dijo que la situación no era sencilla, porque tenía muchos hijos que mantener, un negocio que iba mal y que dependía económicamente de sus padres que le dejaron mucho dinero que tendría que devolverles y que gestionaban sus hermanos mayores. El hombre aceptó y prometió a la mujer que su prioridad sería el futuro de los chicos. El hombre reunió a la familia y les propuso juntar el dinero que iban recibiendo de abuelos y gestionarlo de tal manera que ninguno de los hijos lo pasara mal y tuviera cubiertas sus necesidades básicas como la comida, los estudios y la ropa. Los hijos y la mujer confiaron en él, especialmente cuando explicó que hablaría con los abuelos para que les dejaran devolver la deuda más tarde, esperando que los negocios fueran mejor.

dinero-comerLos abuelos en principio le dieron unos meses de retraso para la empezar a cobrar la deuda. La mujer y su nuevo marido vendieron los coches y las joyas que tenían y compraron ropa nueva a los hijos. Empezaron a darles una alimentación más sana y permitieron que volvieran a estudiar. Sin embargo, los padres pronto empezaron a meter prisa a su hija y el marido. Ellos pidieron un aplazamiento de la deuda explicando a la familia que cuando sus hijos terminaran de estudiar, estarían formados para relanzar su negocio familiar y asegurar el futuro de ltodos y devolverles poco a poco el dinero, pero que si tenían que devolverlo ahora, los chicos tendrían que dejar de estudiar y pasarían problemas para que ni siquiera pudieran comer.

Los abuelos se enfadaron mucho y decidieron reunirse con los hermanos. Al final de la reunión familiar la amenaza se hizo más firme. Si no devolvían el dinero serían denunciados y desheredados.

El nuevo marido decidió reunir a los hijos de su mujer para que fueran ellos quienes votaran qué hacer con esta situación; si querían mantener la petición de aplazar la deuda a sus abuelos a riesgo de quedarse sin familia o empezar la deuda y dejar de estudiar y empezar a racionar su gasto y su comida.

Los abuelos al conocer esta consulta, montaron en cólera y decidieron dar un ultimatum a su hija. Ayer, la mujer y su marido decidieron que mantendrían la decisión de dejar que los hijos fueran los que decidieran sobre su futuro.

Ah, se me olvidó presentar a los personajes. La mujer se llama Grecia y su marido se llama Alexis. Los hermanos mayores Ángela y Françoise. Los abuleos Troika y Eurogrupo.

Vosotros con quién vais? Yo claramente voy con la mujer y su marido, por el bien de los niños.

Los bancos, sus esbirros y yo

Policías BBVAAyer empecé el día escuchando una entrevista a Francisco González, presidente del BBVA. Le preguntaron sobre sus conversaciones con Manuela Carmena. Dijo que era muy agradable al trato y que le había pedido cosas muy razonables en las que se entenderían. No entrecomillo, pero trato de ser lo más fiel posible con lo que dijo: Nosotros tenemos diez desahucios al mes en Madrid, así que me pidió que en vez de diez hiciéramos ocho. Carlos Alsina, el entrevistador le preguntó: ¿le dijo exactamente eso la Señora Carmena?  y contestó: no exactamente, pero bueno, la cosa es a lo mejor pues que de diez desahucios que haya, uno no se haga, no sé, si total… es algo residual.

Se me puso muy mal cuerpo escuchando a alguien que desde su poltrona de poderoso dice que es residual que 10 familias al mes por entidad bancaria, se queden sin casa en una ciudad y se purgue durante una entrevista patrocinada con parar un desahucio al mes. Pensé que todo el mal que le viniera encima a este ser, le estaría merecido.

Mi día estaba inexorablemente unido al entorno bancario, ya que me dirigía a una oficina de Kutxabank junto a mi expareja a realizar los trámites de venta de una casa que adquirimos hace 10 años y llevamos un tiempo intentando malvender. Cuando intenté negociar la comisión de cancelación del crédito (1% del valor pendiente), la subdirectora de la entidad se me puso digna y me dijo que eso era innegociable. En parte tiene razón, porque es algo que firmamos inconscientemente en su día. Pero también es cierto que las entidades bancarias están negociando deudas y por supuesto comisiones con personas que como nosotros se han separado y no pueden o quieren pagar. Tal vez nuestro fallo sea no habernos tirado los trastos a la cabeza, al menos fingidamente y si negocian, por algo será. Pero lo triste viene tras asumir que tenemos que pagar unos 3.000 € de impuesto de plusvalía, (un tributo que se inventaron en el Ayuntamiento y que vamos a tener que pagar por un piso que se vende por un 42% menos de lo que costó, venta por la cual tenemos que aportar dinero, ya que debemos más que lo que nos entregan por el piso) y más de 1.000 € de comisión de cancelación, nos dicen que cobran 24€ por hacernos un papel en el que se refleja lo que debemos a día de ayer y que nos siguen pasando los seguros que tenemos hasta final de año aunque no tengamos la casa, porque los seguros son anuales. Una verdadera sangría. Tenemos que dar gracias porque nos va bien, pero es de entender que con estas barreras sea difícil salir de cualquier situación complicada ante un compromiso hipotecario.

El remate fue cuando me conecté por la tarde a mi carpeta de la sede virtual del Ayuntamiento de Madrid y se me ocurrió mirar la sección de multas ya que estaba ahí. Veo con sorpresa que tengo una multa por usar el dispositivo móvil mientras conducía, que habría aceptado con resignación si no fuera porque la multa estaba colocada en el número 65 de mi calle (vivo en el 57) a las 8:30, por lo que había sido yendo a trabajar. Suelo aparcar bastante cerca de la puerta por lo que me daba que algo raro pasaba y que la multa había podido ser arrancando. Entré en algún chat de Whatsapp para ver qué había hecho ese día por si se me refrescaba la memoria. Y vaya que si se me refrescó.

Multa desahucioEse día me encontré con mi amigo Luis y su hijo Darío en el carrito camino de la guardería. Los dos nos miramos con rabia porque minutos antes ya habíamos comentado por Telegram lo que estaba sucediendo. El desahucio de Carmen, mujer engañada por un prestamista, en el que se detuvieron a 14 personas. Las calles del entorno estaban atestadas de Policía, por lo que Luis me pidió ayuda para bajar con el carrito a Darío por unas escaleras que dan acceso más incómodo pero directo a la guardería, ya que intuía que por las calles más accesibles podrían no dejarles pasar. Yo le pedí un segundo para dejar la mochila con mi portátil en el coche para ayudarle. Maldije con Luis a los policías, especialmente a los municipales. A los nacionales ya les tenía calados como perros de su amo, pero me dolió ver patrullas municipales ayudando a efectuar el desahucio. Me subí al coche, a escasos metros de un furgón de municipales y en lo que arrancaba, le hice una foto para documentar a mi entorno lo que estaba pasando en mi calle. Pues bien, esas ratas que ejercían de policía, tuvieron ojos para mí y seguramente su conciencia intranquila les hizo ponerme una multa de 200 € y retirada de 3 puntos por hacerles esa foto de la vergüenza. Saben bien donde estaban, porque en el expediente pone “no entrega en mano por servicio preferente desahucio”.

Como veis, los bancos y sus esbirros me dieron un mal día.

Quiero que me gobiernen las que mostraron las tetas

Y las que pararon desahucios. Y las que montaron los escraches.

Tal vez mostrar las tetas en un templo religioso no es la mejor manera de ganarse derechos. O sí. Tal vez puede que sea la única. Mientras hacemos la cuenta atrás para la entrada en vigor de la Ley Mordaza, con la que yo mismo podría ser sancionado o incluso detenido, si sigo haciendo cosas que he hecho habitualmente en los últimos tiempos, cada vez nos quedan menos formas de conseguir algo de justicia y de luchar por no perder los pocos derechos que nos quedan.

ritamaestreRita Maestre únicamente enseñó las tetas mientras protestaba. Y sí, para los ofendidos digo únicamente. Porque no se me ocurre un gesto más pacífico que quitarse ropa  y gritar con el único fin de que el escándalo que aún hoy en día provoca una teta al aire ponga el foco de atención en lo injusto que es que una Universidad que se encarece a niveles prohibitivos, mientras el poder adquisitivo de la gente se desangra, dedique dinero a mantener una instalación religiosa en un estado que debería ser laico. Rita entró en esa capilla porque estaba en la Universidad. Y por ello le piden pena de cárcel.

Habría mucho por lo que protestar sobre la relación Iglesia- Estado hay sobre la continua injerencia de la Iglesia en el poder legislativo, judicial y ejecutivo de este país, pero Rita estaba defendiendo lo público y sí, gracias a sus tetas la protesta fue noticia. Pero Rita y Guillermo Zapata y muchos otros, no solo miraron hacia las capillas en lugares públicos, si no que miraron a los desahucios, organizaron escraches contra los culpables de los mismos, etc. Todo de forma pacífica.

Si sus formas fueron las mejores o no me importa poco. Si alguna vez hicieron chistes macabros, igual. Tal vez me pueda parecer un poco gilipollas. No más que yo mismo y me atrevo a decir que muchos de vosotros, cuando los hemos contado chistes chungos alguna vez en nuestra vida. Menos gilipollas me parece si pide perdón y los afectados lo aceptan. Pero sobre todo me hubiera gustado (más…)

Me importa un pito

Recuerdo que de vuelta al hotel una tarde en mi viaje de fin de curso, llevando colgada a modo de capa una bandera de España que acababa de comprarme en un mercadillo de Venecia, un profesor me dijo “anda, quítate ese trapo que llevas ahí”, a lo que le contesté (sabiendo que la mayoría de profesores de mi colegio eran afines al nacionalismo vasco), “un respeto, esto es una bandera, ya sé que a usted le da igual, pero a mí no”. Me contestó “mira chaval, estuve durante años de misiones en África y cuando finalicé, antes de volver a casa, tuve que pasar unos días por Alemania, donde en un despacho de un español, vi en su mesa una banderín de España. Al verlo, después de tanto tiempo alejado de mi tierra y los míos, se me saltaron las lágrimas. Eso, es una bandera. Lo que llevas tú ahí es un trapo”.

Con apenas 16 años, en ese curso (3º de BUP) había tenido que posicionarme en uno de los dos bandos que se formaron tácitamente en clase: “fachas” y “anarcas” y temporalmente había elegido la primera categoría tal vez porque, al contrario que ahora, era un tipo al que no le gustaba meterse en fregados y me pareció el bando más cómodo, por eso me pareció buena idea comprarme aquella bandera. Las sabias palabras de aquel profesor me hicieron reflexionar y pronto abandoné el bando, especialmente cuando comprendí que solo merecía la pena luchar por las personas y no por los símbolos. Para mí a día de hoy una bandera vacía de significado es un trapo. Un himno para mí no es más que una canción. Respeto a la gente que en una determinada circunstancia un himno o bandera le despierta un sentimiento a favor o en contra. Ni lo comparto, ni soy capaz de sentirlo, pero sé que en muchos otros ámbitos un símbolo o una canción a mí mismo me despiertan emociones, que son seguro incomprendidas por gente que no las siente.

peineta reyEn los últimos días, han sido noticia los pitos que muchos de los asistentes a la final de la Copa del Rey de fútbol en entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao profirieron al himno de España y al Rey Felipe VI. Se ha considerado por gran parte de la prensa deportiva y general como una gran falta de respeto y ofensa. En este tiempo ha sido imposible evadir el debate, por lo que voy a contar reflexiones sobre este hecho y sus consecuencias. Por un lado, a mí que “me importa un pito” el himno, la bandera, los propios pitos y el Rey, que no solo es que no me importe, sino que me parece una figura anacrónica e inaceptable, el hecho de la pitada me deja indiferente. Pero es de ley en estos casos ponerse en la piel de las posiciones encontradas que son parte del debate.

Empezando por el bando ofendido por los pitos, encuentro en él a mucha gente cercana que llena su muro de Facebook o tuitea comentarios o noticias poniendo el grito en el cielo por semejante afrenta a los símbolos patrios. Sobre ellos cabría mi comprensión si no fuera por lo siguiente. (más…)

6 minutos de libertad

Cada mañana tengo preparadas dos alarmas. Una suena seis minutos después que la otra, en el límite de lo prudente para ir a trabajar.

Anoche una amiga nos contó que comenzaba un nuevo trabajo. Tras ser felicitada nos pidió que no lo hiciéramos porque empezaba de nuevo su esclavitud, a lo que otra amiga respondió que el trabajo es esclavitud, pero no tenerlo lo es más.

Al sonar el depertador esta mañana me di cuenta que era de esos días en lo que tu cuerpo te pide que hagas lo contrario a lo marcado por el deber. En ese momento inicié un debate interno, que apenas duró un segundo, en el que me pregunté cuál de mis amigas tiene razón. Al instante concluí que era absurdo cuestionármelo y me dí cuenta que tenía seis minutos por delante para ejercer mi libertad de volver a dormirme. Apagué la alarma y volví a cerrar los ojos.

PD: A pesar del título del post, la realidad es que mi sueño duró cinco minutos, ya que me desperté un minuto antes de que sonara la segunda alarma.

Amancio, el rico.

Amancio Ortega ya es el segundo hombre más rico del Mundo. No comprendo cuando se idolatra a este tipo de personajes. Me da igual que haya empezado de cero y que Inditex sea un grupo empresarial español. Para que su dueño haya acumulado 65.000 millones de euros de patrimonio, algo injusto tiene que estar pasando. 65.000 millones de euros acumulados en un solo hombre equivalen a la deuda española, a más de seis veces los recortes efectuados en sanidad en España el año pasado y así podíamos seguir hasta el infinito comparando esta cifra con otras más desgarradoras.

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Amancio ha sorteado impuestos con su tienda online domiciliada en Irlanda y mediante paraísos fiscales y fabrica a bajo coste con personas que trabajan en condiciones infrahumana en España y especialmente en el extranjero. Sobre el trato a sus empleados de tienda, me consta que no ofrece buenos sueldos, horarios y condiciones laborales. Si el grupo pagara los impuestos que debe y fabricara y vendiera de forma digna, Amancio podría merecerme respeto.

Un argumento que hace para muchos intocable a estas grandes fortunas y grupos empresariales, especialmente recomendando no tocarles las narices con los impuestos, es que traen inversión y dan trabajo. Para mí eso es una patraña y lo argumento. Si aumentáramos la presión fiscal sobre ellos, tal vez dejarían su actividad en España. Si el grupo Inditex no existiera, sus clientes necesitarían igualmente comprar ropa. Esa ropa la tendría que fabricar empresas más pequeñas que igualmente darían trabajo (probablemente más, ya que al ser pequeños serían menos eficientes). Sus costes de producción serían más caros, aunque seguramente con condiciones y salarios más dignos. En principio los precios finales se encarecerían, ya que los costes de producción serían mayores y se pagarían más impuestos al carecer de ingeniería fiscal tan potente. Como resultado tenemos el mismo o más trabajo generado, pero en condiciones más dignas y con una repercusión mayor en impuestos a las arcas del Estado. Pero añado un factor. No creo que entre todos los pequeños productores que suplieran la ausencia de Inditex tuvieran la necesidad de acumular el patrimonio de Amancio, su familia y demás directivos de la compañía, con lo que seguramente podrían apretar su margen comercial, siendo posible que nos sigamos comprando camisetas a 10 euros, pero en un país más justo. Y si tiene que ser más cara la camiseta, más nos vale la pena a todos un consumo más responsable que el que acaba enriqueciendo a estos falsos héroes, a base de machacar a su personal y dejar los menos impuestos posibles.

Así que Amancio por mí, te puedes ir de España.

La gota que colma el vaso.

Agua vasoLa última tragedia que estamos a punto de vivir en la Comunidad de Madrid es la privatización del agua.

Si dentro de unos años pagamos tres o cuatro veces más por el agua, cuando sea una empresa privada la que decida que llevar el agua a cierto sitio en ciertas condiciones no sea viable, cuando los intereses empresariales prevalezcan frente a los derechos esenciales de las personas y se corte el agua a personas en situación de exclusión (que ya se empiezan a realizar), nos acordaremos de estas líneas.

Los que insistimos en lo trágico que es votar a partidos que viven financiados, apadrinados y arrodillados al IBEX 35, no lo decimos solo por ideología. Lo decimos porque es peligroso.

Sin embargo las élites españolas nos quieren convencer que cualquier idea de devolver al Estado el control de bienes privados es una locura y desestabilizaría el país. No amigos, lo que pasaría es que se os cortaría el negocio que tenéis.

Nos lo han hecho con la electricidad, la calefacción, el teléfono, la vivienda y la educación. Hay muchas familias que no pueden encender la luz ni calentar a sus nenes en invierno por culpa de la privatización energética, perpetrada por las empresas en las que ahora se forran ex presidentes y ex ministros, que han provocado una subida desproporcional y pactada de los precios. Hemos asumido como normal un gasto desorbitado de teléfono al mes, sector manejado por un oligopolio. De acceso a una vivienda digna y desahucios no os tengo que hablar. Y sobre educación, cada día la universidad es más cara y más descuidada, por lo que su deterioro hará que sea algo exclusivo y ahí es donde las universidades privadas están echando sus redes.

Ahora van a por la sanidad y el agua. Si lo consiguen nos tendrán a nosotros. Ya sabéis, la CEOE y el IBEX están encantados con PP, PSOE y ahora Ciudadanos. ¿Será porque son los únicos que saben que no les van a cerrar el grifo de las privatizaciones? Mientras podamos respirar, que con el oxígeno lo tenéis más difícil, algunos vamos a intentar pararlo.

Creo en las Adas, sin hache.

Cada vez creo en menos cosas. He llegado a creer en casi todo, incluso en Dios, pero cada vez la vida me hace más asquerosamente descreído. Lo de asqueroso va por lo que a veces deben sentir aquellas personas que me rodean que a veces creen (o desearían creer) en algo y habitualmente son batalladas por mi frívola dosis de realismo. Me pregunto por qué soy así y la conclusión es que habitualmente se cree en algo porque tras ello se esconde una ilusión y según uno se va haciendo mayor, va descubriendo que detrás de las cosas en las que creía no suele haber nada.

Sin embargo, estos días mi crédito vuelve a crecer. Un personaje me ha devuelto la esperanza. Ada, sin hache.

Ada Colau

Ada Colau fue creada por un sistema que ahora la repudia. Nadie conocería a Ada más allá de su vecindario, su trabajo o su círculo de amigos, si la maquinaria económica que comenzó a funcionar hace unos años no hubiera convencido y permitido a muchas familias embarcarse en un compromiso económico disparatado a 30 y 40 años, para adquirir un bien esencial como es un techo a precios disparatados en relación a modestos salarios y situaciones laborales injustas e inestables. Ada nunca hubiera sido pública si en este país no se permitiera que una entidad bancaria pudiera despojar a (más…)

Bienvenidos a Alta Suciedad

INAUGURACIÓN ALTA SUCIEDAD Alta Suciedad es un blog personal abierto para contar lo que muchas veces se me pasa por la cabeza en un lugar más amplio y estático y menos  intrusivo y volátil, que el muro de Facebook o un tuit.

Escribiremos de la vida, de política, música, religión, deporte, del olor de las nubes, de sexo, gatitos, poesía, cocina y de todo lo que crea que podemos echar un rato interesante reflexionando. Ojo, hablo en plural. Es un blog personal pero no os relajéis porque pienso haceros currar. Periódicamente nominaré públicamente a algun@ de l@s que estáis leyendo esto y os obligaré a escribir sobre un tema; el que a mí me dé la gana. Si os negáis perderéis mi amistad, así que puede que pasen dos cosas: que me quede solo en la vida o que me quede un blog cojonudo. Vosotros decidís.

Gracias por leerme y gracias a Luis por montarme el teatrillo.