DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE EMPRENDER

emprendedorTrabajo junto a otras cinco personas en una empresa que pusimos en marcha mi socio y yo hace tres años y de la que somos administradores y responsables. Por la edad y tamaño de la empresa supongo que me puedo proclamar emprendedor, esa figura tan de moda y que se postula como paradigma de éxito en nuestra sociedad y que para mí no es más que otra burbuja individualista, un modelo del que nos quieren convencer para volver a movernos como fichas de dominó y colocarnos donde quieren para derribarnos en cadena cuando deseen. Con este post quiero desmontar tópicos asociados al término “emprendedor” con varias reflexiones sobre las afirmaciones más comunes:

– Los emprendedores son muy valientes.

Puede ser, si ser valiente es la capacidad de afrontar unos trámites ciertamente complejos para crear una empresa y las justificaciones mensuales y trimestrales a las que te ves obligado como autónomo y empresa. Nada que una gestoría no te pueda solucionar. Por otro lado, aunque no me baso en ningún estudio, pienso que hoy en día la mayor causa de emprendimiento es el paro. Por eso emprender no es una heroicidad, sino en la mayoría de los casos es tratar de buscar una salida.

– Los emprendedores son magos por dar trabajo.

Mentira. Trabajamos para lo mismo que todo el mundo que lo puede hacer: ganar dinero para afrontar el resto del tiempo que no estamos trabajando con la mejor solvencia posible, en relación al esfuerzo que estamos dispuestos a hacer. Cuando un emprendedor contrata, es que tiene demasiado trabajo y no puede asumir más. Por ello contrata a alguien para no perder esa oportunidad de negocio y de paso si puede, trata de sacarle un margen. Conclusión, se contrata para ganar más pasta y/o para vivir mejor.

Los emprendedores lo tienen muy difícil, hay que apoyarles más y darles más ayudas.

emprendedoresPrimero aclarar que prácticamente es imposible beneficiarse de alguna ayuda de las que tanto pavonean los políticos. Cumplir los requisitos de alguno de los incentivos es bastante complejo. En el caso de que se cumplan, lo normal es que la ayuda venga tarde o mediante múltiples restricciones que hacen indeseable pedirla y las ayudas que son accesibles son tipo “caramelito”, como la de la reducción de la cuota de autónomos los primeros seis meses, que hace que mucha gente se meta en un berenjenal incalculable y en medio año esté pagando la cuota normal. Dicho esto, pienso que los emprendedores no merecen ayudas distintas a las del resto de gente. Únicamente estoy a favor de eliminar ciertas barreras, que cito en el siguiente punto.

– Los emprendedores pagan muchos impuestos.

Sí, cierto. ¿Y vosotros no? (más…)

BICIMAD, o lo que puede pasar cuando privaticen todo

Desde hace una semana mi barrio tiene estaciones activas de BICIMAD. Estaba expectante e ilusionado con la llegada del servicio, pero no pensaba hasta qué punto podría cambiar mi concepto de ciudad la disponibilidad de bicis cerca de mi vivienda y en el centro de una ciudad a la que le queda mucho por mejorar en convivencia de peatones, vehículos de motor y bicicletas, especialmente por el castigo generalizado al ciclista.

Sin embargo, en paralelo al inicio de mi disfrute de esta nueva forma de transporte urbano, he sufrido una serie de penurias inadmisibles en algo que se supone trata de ser un servicio público.

El día que mi pareja y yo estrenamos el servicio, se nos tragan una tarjeta y la otra desimantada. Tras media hora de teléfono pudimos coger bicis, una de ellas con el motor roto. Dos días después volvimos a la carga con una a la que se le salió la cadena y otra que se ancló mal a la base de destino, quedándose en rojo. Comunicamos las incidencias al servicio gratuito de BICIMAD, para evitar que otro usuario no coja una bici rota y para asegurarme de que no cobraban por la bici mal anclada.

Cuatro días después intentando coger bicicleta recorrimos sin éxito tres estaciones vacías. Al llegar a la cuarta intento coger bici y la tarjeta no me funciona. Mi usuario tenía saldo negativo. Tras veinte minutos de llamadas, cabreo y dos reclamaciones a través del personal que deriva las llamadas al SAC, no pudieron pasarme con el servicio técnico y decidimos coger el metro.

Tras terminar la cena que nos llevó al centro, milagrosamente conseguí hablar con alguien que me soluciona rápido el problema y devuelve mi saldo. Cogemos dos bicis y una de ellas rota. Volvemos a agarrar el teléfono y a poner incidencia.

Todo esto es una semana usando el servicio. Desde luego es lamentable. Si me conocéis sabéis que no soy cliente fácil y aparte de las reclamaciones volqué mi ingrata experiencia en Twitter. Rápidamente el encargado de la cuenta @Bicimad ha pedido disculpas y me ha dicho que si he puesto incidencia, me atenderán rápidamente. Le he explicado que han tardado en no atenderme 4 días y además me quitaron todo el saldo. Pero ya que hablaba con ellos y estaban atentos a mis quejas, se me ha ocurrido concluir mi intercambio de tuits con una solicitud/consejo. He explicado que en mi barrio por la tarde es bastante complejo coger una bicicleta. Y me han contestado esto.

BICIMAD

Esta contestación es la razón por la que escribo este post. Esta es la muestra del peligro que tiene para los ciudadanos poner servicios públicos en manos de empresas privadas. Sé que hoy en día no es así, pero llevamos años con una evolución privatizadora del Partido Popular en Madrid en lo que a sanidad, educación y el agua respecta.

Me diréis que no compare coger una bici con ir al médico o que haya agua al abrir el grifo. No lo hago. Lo segundo es esencial y lo primero no. Pero voy al concepto. Al peligro que tiene el servicio público puesto en manos privadas.

Si se privatiza el agua no os extrañe leer en un tuit o escuchar en un mal servicio de atención al cliente eso de “en ciertas zonas es muy complicado llevar el suministro” o “a ciertas horas es muy complicado que arreglemos su avería”.

Espero estar equivocado, pero si seguimos caminando a la privatización me espero servicios tan desastrosos como BICIMAD. Yo de mometo he pasado más tiempo hablando con el servicio de atención al cliente que encima de la bici.