Carta abierta a Joan Rosell

No soy muy partidario del formato “carta abierta” y siendo un humilde bloguero al que creo que solo leen una parte pequeña de sus amigos, dudo que vaya a llegar a oídos de cualquiera de los aludidos. Pero el caso es que no me aguanto lo que le quiero decir a una persona y necesito contároslo. Es Joan Rosell. Me dirijo a ti Joan y a tu grupito de amigos “súper empresarios”, también conocido como “La Patronal”.

Rosell AznarTe crees el representante de los empresarios españoles. Eres el Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, CEOE. Eres compadre de empresarios multimillonarios, corruptos, consejeros delegados de empresas que exprimen a los ciudadanos de este país como los bancos y las eléctricas. Eres es sucesor de Gerardo Díaz Ferran, hoy en la cárcel. Apoyas sin esconderte a los políticos más conservadores y liberales que ha habido y a los que vienen como Albert Rivera y Ciudadanos.

Pero no, Joan, no representas a los empresarios españoles. Al dueño de un bar, a quien regenta una gestoría, un negocio online, un taller, una start up, a empresas familiares que con esfuerzo de generaciones han crecido con los miembros de la familia y que incluso asoman la cabeza a mercados internacionales.

Representas al poder, la riqueza, la falta de escrúpulos y creo que eres mala persona. Lo pienso porque tú y tus amigos de “La Patronal” nos despertáis muchas mañanas con declaraciones despectivas sobre la ciudadanía. Habéis dicho cosas como que la gente abusa de los medicamentos, que los parados son unos vagos y que deberían aceptar un trabajo en Laponia, que los indefinidos tienen demasiados derechos, que el despido debería ser más libre, apoyáis el copago sanitario, etc.

Sin embargo, no te he oído jamás decir nada sobre las únicas empresas a las que representas, que explotan a sus trabajadores, excediendo de forma inhumana las horas de contrato, trampeando los contratos para infravalorar categorías, utilizando ETTs para infringir de manera descarada el derecho laboral, impidiendo la existencia de representantes sindicales, etc. Conozco ejemplos en empresas como Price, Uría, Ernst&Young, Accenture, Garrigues y tantas otras que si tuvieras vergüenza y tu cargo sirviera para algo denunciarías y corregirías. Conozco muchas cadenas de restaurantes que ofrecen a sus trabajadores condiciones infrahumanas y pagos en negro, superando con creces las 40 horas semanales. Por no hablar de la inmoralidad de tantas empresas de las que defiendes, como los bancos que han vivido años engañando a sus clientes, provocando ruinas personales e incluso suicidios frecuentes por desahucios y preferentes o las textiles que producen en el tercer mundo con trabajadores esclavizados.

Joan, yo soy empresario. Me ha costado mucho levantar mi empresa, (más…)