Si la guerra no fuera un negocio.

Si la guerra no fuera un negocio no habría guerra.
Puede que hubiera odio, pero seguro no que guerra.
No venderían balas, ni metralla, ni metralletas.
No habría racimos de bombas, sólo de uvas o cerezas.

Si vender armas no diera dinero, no habría guerra.
Inventaríamos otra cosa, pero viviríamos sin guerra.
Las bombas bombearían agua y no horror o miseria.
Lucharíamos con palabras, venceríamos con propuestas.

Si no hubiera poderosos no habría guerra.
Sin tener que defender territórios ni petróleo, ¿para qué la guerra?
No existiría Al Qaeda, ni ISIS, ni la Mafia, ni el GAL, ni la OTAN, ni ETA.
Las batallas serían de almohadas, y las sábanas las banderas.

Si no goberaran los malos, no habría guerra.
Los buenos no necesitamos venganza, ni amenazas, ni guerras.
Rehén, refugiado y frontera, serían palabras viejas.
No haría falta rendirse. La tregua sería eterna.

Si la guerra no fuera un negocio, creedme, no habría guerra.

Franco no ha muerto

Valle de los CaídosRecuerdo cuando era pequeño y mis padres alquilaron un piso en Guadarrama, ahora en propiedad pagado poco a poco con sus ahorros. Tenía ocho años.

Desde la terraza se ve la cruz del Valle de los Caídos. La primera vez que me fijé pregunté por ella y mis padres me explicaron que era la tumba de Franco. Poco más. Mi abuelo fue herido dos veces en la guerra y preso en dos campos de concentración. Vivió muchos años sin identidad por haber ocupado cargo militar (la guerra le pillo en la mili y llegó a ser, casi sin quererlo, sargento republicano), siendo buscado durante años, a pesar de ser un hombre pacífico, ebanista y extra de cine. Cuando salía a fumarse un cigarro a la terraza de nuestra casa, tenía que ver la tumba del que trató sin suerte de ser su verdugo. Cuando me pillaba cerca me decía, ahí duerme el “hijoputa”.

Tres años después hice una excursión a la cruz. Recuerdo tres cosas. Que estuvimos subiendo por zonas rocosas muy complicadas, la segunda, que la cruz me impresionó hasta darme miedo. Al comprobar que la uña de uno de los leones de su base tenía más o menos mi tamaño, dejé de atreverme a mirar hacia arriba por la sensación de que aquello podría venírseme encima. De lo último que me acuerdo es que al pasar por la tumba de Franco pisé una esquinita en venganza de mi abuelo, aunque nunca se lo dije y la de José Antonio (que no sabía quién era) también, por si acaso.

40 años después de la muerte de Franco la cruz sigue ahí y significa lo mismo. Es indignante que ese monumento siga siendo el sepulcro de un dictador durante otros 40 años en España. Imagino lo que era para mi abuelo ver esa cruz cada día desde mi casa y saber lo que significaba y quién yacía bajo ella.

Esto es algo que solo pasa en España. ¿Por qué pasa? Porque mandan los mismos. Los que hablan de no abrir y cerrar heridas, obvian que la herida no se ha cerrado nunca y si lo piensas, está más infectada. Nos gobierna el Partido Popular, creado por ministros franquistas, lleno a día de hoy de franquistas. En España reina el hijo del Rey que Franco educó e impuso. El poder es de los bancos, los mismos bancos de entonces dirigidos por las mismas personas o su descendencia, que han aumentado su poder y deciden si tienes casa o no o si el gobierno tiene que recortar en educación y sanidad para salvarles. Tenemos en España miles de calles con nombres franquistas y las familias que tuvieron peor suerte que yo, no pueden sacar a sus familiares de las cunetas porque el partido de franquistas que nos gobierna no quiere. Y esto tiene mala pinta porque Ciudadanos anuncia que tampoco hará nada por quitar placas, ni dignificar a quiénes descansan en las cunetas.

Me gustaría que si algún día tengo descendencia y me preguntan por la cruz desde la terraza de Guadarrama,  porder responder que se trata de un monumento que se ha conservado en memoria de los que sufrieron y murieron en una guerra y en una dictadura, como mi abuelo y que la persona que provocó todo eso está allá donde su familia, como todas las de aquella época, haya decidido enterrarle.

No soy parte de esta guerra

Escucho en radio y televisión y leo en Twitter “estamos en guerra”. Lo siento, pero YO NO FORMO PARTE DE NINGUNA GUERRA y lo quiero gritar por aquí.

Lo de ayer en París fue horrible. No fue, es, está siendo, porque imagino que el miedo de los parisinos sigue dentro al poner un pie en la calle. El miedo llega hasta aquí, creo que todos nos imaginamos anoche siendo acribillados mientras estábamos en un concierto. Yo fui capaz de imaginarlo porque viví más cerca de lo que me hubiera gustado los atentados de Madrid del 11 M y muchos otros de ETA y comprendemos lo posible que es cerca de nosotros estén los descerebrados.

Pero me pone muy triste que hasta ayer mucha gente no había entendido de qué huyen los refugiados que tratan de entrar en Europa, esos de los que nos pavoneamos de recibir apenas una decena. Huyen porque tienen miedo, del mismo miedo que sentimos ayer en Europa. La diferencia es que a ellos no les coge en discotecas, porque seguramente en muchos sitios ya estarán destruidas.

Los que quizá estén en guerra son los que han dicho que los refugiados no son trigo limpio, como el Arzobispo de Valencia. Los refugiados tienen miedo, idiota. Los terroristas de ayer seguramente son franceses.

También se sentiran en guerra los que hoy tomen la decisión de cerrar fronteras, la de hacer pactos nacionales e internacionales y seguramente bombardear. Bombardear más, porque se bombardea y mucho. Se mata y mucho. Se mata a civiles inocentes, a muchos, todos los días. Se bombardea una sede de Médicos sin Fronteras durante treinta minutos por parte del ejército del Nobel de la Paz, Barack Obama y no pasa nada. Los que no estamos en guerra lo decimos y lo lamentamos igual que lo de ayer.Juan Carlos Hollande

Supongo que los que siguen vendiendo armas y comprando petróleo a países que financian el ISIS como Arabia Saudí son los que se sienten en guerra. Es más, seguramenete necesitan la guerra. Yo, que no me siento en guerra, denuncio esto antes y ahora. Nuestro Rey Juan Carlos y su hijo y nuestros gobiernos son amigos históricos de estos países y a día de hoy seguimos vendiendo armas a Arabia Saudí desde España.

No me siento mejor ni un héroe por escribir estas palabras, porque aunque jodido por el horror, las escribo sentado frente al teclado, calentito en mi casa. Pero decrilas y difundirlas sí me hacen sentirme fuera de vuestra guerra. Y sentir enormemente todo el dolor y muerte que en París, en Siria, Afganistan, Irak, Palestina o en la forntera de Ceuta y Melilla y en tantos sitios en los que el Ser Humano (o la Guardia Civil armada con balas de goma) es capaz de generarlo.

No me olvido de los gilipollas que aprovechan estos sucesos para sacar a pasear su xenofobia a pasear como Sigfrid Soria.

Sigfrid Soria Xenófobo

También quiero aprovechar para enviar saludos al tonto del día Albert Rivera:

Albert Rivera

 

Madrid me desangra

Madrid, me desangras, poco a poco me matas
respirando tu aire chulapo, castizo, viciado.

Tu chotis diario me está ahogando.
Si no amainas el ritmo, dejarás de ser mi casa.

Si no depuras tu viento, iremos de Madrid al cielo,
pero no al de los vivos, sino al de los muertos.

Te propongo una tregua, firmar un convenio.
Tú te descontaminas y te prometo que me quedo.

 Madrid Hace tres años el médico me dijo que el sangrado ocasional de mi nariz, aproximadamente un par de veces al año era la sequedad y la contaminación de Madrid, que me resecaba una vena.

Últimamente este desagradable efecto no es tan ocasional. Un par de veces al mes, he de salir corriendo a limpiarme. El mes pasado me sobrevino cuando me dirigía a una reunión. Suerte que tenía un paquete de pañuelos a mano. Pensé que esto no podría alargarse eternamente. Si seguimos así acabará siendo verdad lo de que Madrid nos mata.

Hoy por primera vez se toman medidas sobre el tráfico. Para mí es tarde, pero necesario. Habrá gente perjudicada y aparecerán pronto los que se quejen y pongan a caldo a Manuela Carmena y su equipo, ignorando que las medidas aplicadas fueron aprobadas en el mandato de Botella, pero sea como sea, es preciso actuar ante lo que es una ciudad insostenible.

Aunque se actue, esto no se puede quedar aquí. Hay que tomar medidas y no quedarse enr parches. Aquí van algunas propuestas, que me parecen sencillas de aplicar:

Para los empresarios, fomentar el teletrabajo y evitar desplazamientos. Hoy en día es bien sencillo hacerlo con ciertos perfiles laborales.

Para las autoridades, tomarse en serio lo de la bicicleta. Arreglar el problema de Bicimad para que funcione. Olvídense de las empresas y la rentabilidad y piensen en el servicio. Construir carriles y bici y concienciar. Por supuesto invertir en transporte público.

Para todos. Usar el transporte público, quejarnos y reclamar a Ayuntamiento y Comunidad cuando no funcione. Evitar desplazamientos innecesarios en coche, probar con la bici. Y sobre todo, concienciarnos de que así no podemos seguir. Si no, mi nariz y yo tendremos que salir para dejaros este aire tan contaminado.