Franco no ha muerto

Valle de los CaídosRecuerdo cuando era pequeño y mis padres alquilaron un piso en Guadarrama, ahora en propiedad pagado poco a poco con sus ahorros. Tenía ocho años.

Desde la terraza se ve la cruz del Valle de los Caídos. La primera vez que me fijé pregunté por ella y mis padres me explicaron que era la tumba de Franco. Poco más. Mi abuelo fue herido dos veces en la guerra y preso en dos campos de concentración. Vivió muchos años sin identidad por haber ocupado cargo militar (la guerra le pillo en la mili y llegó a ser, casi sin quererlo, sargento republicano), siendo buscado durante años, a pesar de ser un hombre pacífico, ebanista y extra de cine. Cuando salía a fumarse un cigarro a la terraza de nuestra casa, tenía que ver la tumba del que trató sin suerte de ser su verdugo. Cuando me pillaba cerca me decía, ahí duerme el “hijoputa”.

Tres años después hice una excursión a la cruz. Recuerdo tres cosas. Que estuvimos subiendo por zonas rocosas muy complicadas, la segunda, que la cruz me impresionó hasta darme miedo. Al comprobar que la uña de uno de los leones de su base tenía más o menos mi tamaño, dejé de atreverme a mirar hacia arriba por la sensación de que aquello podría venírseme encima. De lo último que me acuerdo es que al pasar por la tumba de Franco pisé una esquinita en venganza de mi abuelo, aunque nunca se lo dije y la de José Antonio (que no sabía quién era) también, por si acaso.

40 años después de la muerte de Franco la cruz sigue ahí y significa lo mismo. Es indignante que ese monumento siga siendo el sepulcro de un dictador durante otros 40 años en España. Imagino lo que era para mi abuelo ver esa cruz cada día desde mi casa y saber lo que significaba y quién yacía bajo ella.

Esto es algo que solo pasa en España. ¿Por qué pasa? Porque mandan los mismos. Los que hablan de no abrir y cerrar heridas, obvian que la herida no se ha cerrado nunca y si lo piensas, está más infectada. Nos gobierna el Partido Popular, creado por ministros franquistas, lleno a día de hoy de franquistas. En España reina el hijo del Rey que Franco educó e impuso. El poder es de los bancos, los mismos bancos de entonces dirigidos por las mismas personas o su descendencia, que han aumentado su poder y deciden si tienes casa o no o si el gobierno tiene que recortar en educación y sanidad para salvarles. Tenemos en España miles de calles con nombres franquistas y las familias que tuvieron peor suerte que yo, no pueden sacar a sus familiares de las cunetas porque el partido de franquistas que nos gobierna no quiere. Y esto tiene mala pinta porque Ciudadanos anuncia que tampoco hará nada por quitar placas, ni dignificar a quiénes descansan en las cunetas.

Me gustaría que si algún día tengo descendencia y me preguntan por la cruz desde la terraza de Guadarrama,  porder responder que se trata de un monumento que se ha conservado en memoria de los que sufrieron y murieron en una guerra y en una dictadura, como mi abuelo y que la persona que provocó todo eso está allá donde su familia, como todas las de aquella época, haya decidido enterrarle.

4 Comments


  1. Siempre que debamos, tenemos la obligación moral de mostrar la verdad sin la vergüenza ni el miedo que aún imponen los medios políticos en este territorio. Que se sepa la verdad. Todas las verdades. Las miserias de una guerra que duró 40 años y cuyas heridas siguen latentes en la población, quieran verlo o no.

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