El Ministro del Interior no es Cristiano

  cristiano-belenSi se hubiera filtrado una grabación de algún periodista del corazón o deportivo urdiendo algún montaje contra Belén Esteban o Cristiano Ronaldo, en España no se hablaría de otra cosa. Si fuera sobre el madridista, el presidente del gobierno además estaría enterado porque el Marca lo llevaría en portada. Todas las televisiones hablarían de ello. Habría especiales, polígrafos, denuncias, debates, juicios mediáticos y reales. El país estaría patas arriba.

Pero no, no es el caso. Las grabaciones que son noticia son silenciadas en la televisión pública. En algunas privadas son noticia, pero tapada y contrarrestada a continuación con una noticia de la omnipresente Venezuela (que todos olvidarán el día 27 de junio). Sólo cuatro tuiteros tratan de hacer el ruído que hace en unos pocos que el asunto sea trending topic durante un día.

Las grabaciones destapadas por Público pertenecen al Ministro del Interior intentando encontrar pruebas contra los partidos independentistas catalanes. El director de la Policía y la Guardia Civil. Ese que dice que tiene un ángel que se llama Marcelo que le ayuda en todo lo que hace, sobre todo para que no le pongan multas. El que da medallas a las viírgenes. El que nombra comisiario honorifico a Francisco Marhuenda. El que es responsable de varios de los informes filtrados sin sello ni origen claro, que la prensa cómplice airea sin comprobar su veracidad para intentar dañar a Podemos. El responsable de los guardias civiles que dispararon balas de goma en el agua a los quince inmigrantes que se estaban ahogando. El que se inventó que el día del asesinato de Jimmy había bukaneros. El hombre en cuyo mandato se ha detenido a Alfon, anarquistas, tuiteros, cantantes y titiriteros.

La publicación de las grabaciones supone probablemente el escándalo más grave conocido en la Administración pública después de los GAL. El responsable de la seguridad nacional tramando planes para cargarse mediáticamente a adversarios políticos. Nadie dimite.

Screenshot_20160623-231814~2El domingo Jorge Fernández Díaz es el responsable del traslado y recuento de nuestros votos. Él no se va. Su jefe no le va a echar. De nosotros depende que cuando termine de contar los votos, tenga que hacer las maletas y se vaya a su casa.

Echemos a los cerdos de la pocilga en la que han convertido este país. Saquemos a las ratas de las cloacas mediáticas.

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