AYER COMPRÉ EN UNA TIENDA DE MI BARRIO

Ayer compré dos bombillas en una tienda de mi barrio.

La tienda de barrio no estaba en Alcorcón, ni en San Sebastián de los Reyes, ni en el Ensanche de Vallecas, estaba en mi barrio.

No me comí una ración de albóndigas a 1,50 € porque no había comida, solo bombillas. Comí en mi casa, porque la tienda estaba en mi barrio.

Fui a comprar el viernes porque si me descuidaba, el sábado por la tarde y el domingo estaría cerrada, porque el señor que me atendió y el dueño de la tienda, que también estaba, descansan el fin de semana. Los dos tienen pinta de ser también del barrio.

Las bombillas costaron 12 €, pero eran de LED. Lo sé, porque al comprarlas me hablaron. El señor que me atendió, que tenía pinta de ser del barrio, me recomendó una para el pasillo y otra diferente para la habitación. Sabía mucho de bombillas.

En la tienda de barrio cogí las bombillas con la mano, no las eché a un carrito. No hacía falta carro porque no había nada más que coger antes de llegar a la caja, solo bombillas. No había flechas en el suelo, ni secciones. Tampoco había caja, se pagaba en el mismo mostrador donde me atendió el señor que sabía mucho de bombillas y tenía pinta de ser del barrio.

Llegué a casa cinco minutos después de salir a por las bombillas. Las puse en la lámpara y comí.