Una, larga y blanca.

donald-trump-hillaryDonald Trump se ha convertido en el hombre más poderoso del planeta. Gobernará con una mano en el paquete y con la otra firmando cosas. La mano izquierda en su blanca y probablemente flácida polla. La mano derecha firmando decretos y leyes, que hagan realidad muchas de las barbaridades que prometió en campaña.

Los grandes medios de comunicación y los círculos político económicos, muy demócratas ellos, se muestran muy preocupados por la deriva que puede tomar el mundo durante los cuatro (tal vez ocho) años de gobierno de Donald Trump. Es cierto que el personaje es abominable y su ideología es peligrosa. Pero, ¿es real la amenaza y debemos estar preocupados? ¿Los medios y los políticos tienen miedo de verdad o simplemente es una táctica? Con dos semanas de reposo, trato de reflexionar sobre ello.

Para mí no es ninguna sorpresa el que en un país en el que sigue habiendo pena de muerte sin ni una sola reprimenda internacional, donde la venta de armas es masiva y de fácil alcance, donde la segregación racial sigue siendo imperante, el país de las invasiones, de los bombardeos, de Guantánamo, etc. gane un tipo como Trump. Lo que sí me sorprende es la ceguera de la prensa y el entorno político internacional ante este hecho. La mitad de los estadounidenses que han ejercido su derecho al voto ha convertido a un racista, machista, acosador y defraudador en su presidente. Esto no es más que convertir en carne y hueso al espíritu que gobierna a occidente aún hoy en día: el patriarcado blanco.

Seguimos viviendo en una sociedad extremadamente machista, desigual y racista. En España (más…)

Lo barato sale caro. AURGI.

“Lo barato sale caro”. A pesar de estar avisados de esta sentencia por el refranero y la sabiduría popular, caemos en ella una y otra vez, tal vez embriagados con las posibilidades de ahorro. Más incomprensible es caer en ella si la promesa viene por parte de Mario Vaquerizo y Rebeca. Pero a todos se nos ha metido durante un rato la cancioncilla en la cabeza del anuncio de televisión de Aurgi: “me voy a Aurgi, no hay un precio igual, no hay un precio igual…” y yo fui de esos tontos que cayó.

aurgi

Mi coche sonaba al frenar desde hace tiempo y uno, que no sabe de mecánica, para estas cosas busca un taller de confianza de esos en los que se cumpla lo de “al menos que sepa que no me engañan”. El último taller que cumplía estos mínimos, al lado de mi anterior oficina, me quedaba muy lejos. Recurrí a gente cercana y me recomendaron uno por mi barrio.

“Las pastillas”, me dijo, casi sin verlo. Le pedí precio de la reparación y de una revisión global del coche (que ya tocaba) y me pareció bastante elevado. “Es de confianza, será lo que cuesta”, pensé. Me emplazó para dejarle el coche el sábado, pero al despedirse se esfumó mi confianza cuando me sugirió que estábamos hablando de precios sin factura y sin IVA. Aunque me produzca ahorro inmediato, no quiero colaborar ni lo más mínimo con el fraude, así que como no quería tardar mucho en repararlo, decidí preguntar en Aurgi.

Sábado por la mañana. Me dirigí a su taller de Serrano. “Pastillas y discos delanteros”, dijeron casi sin verlo. Pido precio de la revisión (filtros y líquidos principales) y la reparación y aunque me han metido de más los discos (ya no sé si de clavo), el precio es poco mayor  que el del otro taller, sumando el IVA, cosa que deja en paz mi conciencia con Hacienda y decido aceptar. “Pásate el martes al medio día”, dijeron. A la hora suena el teléfono. No encuentran el tornillo antirrobo de las ruedas. Les indico dónde está.

Martes a las 14:00 y el coche no está terminado. Intuyo que casi ni han empezado. “Tienes que esperara a que te llamemos para avisarte”, me dijeron, lo que se contradice con el “pásate el martes al mediodía”. Vuelvo a las 19:00. El interior del coche está completamente desordenado, todo los trastos y papeles del maletero, que son muchos (lo reconozco, acumulo cosas de más) y de la guantera revueltos por el suelo y los asientos del vehículo. No le doy mayor importancia, con tal de llevarme el coche. Llego a casa y el ruido al pisar el freno vuelve a aparecer. Al día siguiente llamo y me invitan a que lo lleve de nuevo.

En lo que voy al taller, reparo en que no sé dónde está el tornillo antirrobo. Al llegar, los mecánicos escuchan sin que les diga nada el sonido que tiene el coche. Esta vez miran el coche durante un minuto con una linterna y me dicen que hay que cambiar también las pastillas traseras. Le comento al jefe de taller, muy cabreado por tener que volver, que además del olvido de revisar los frenos traseros, me he encontrado el coche revuelto y no encuentro el tornillo. Se excusa diciendo “un momento”. Se acerca a un empleado del taller, le habla al oído y va hasta un banco de herramientas. Vuelve con algo escondido que le brilla en la mano. Abre el maletero, hace que lo revuelve y me dice “su tornillo, caballero”. No daba crédito. Me había tratado de engañar. Se les olvidó devolverme el tornillo antirrobo y en mi cara trató de hacerme un truco al estilo “que te robo la nariz”, como si tuviera dos años. Le digo “eso lo llevabas en la mano, te he visto, me estás engañando”. Despotricó sobre sus compañeros del sábado, diciendo que lo hacen todo mal y le dije “qué tiene que ver eso con que me engañes en mi cara”. “Lo he hecho por vergüenza, caballero”, dice. Le exijo que no me cobre mano de obra por el montaje de las pastillas traseras, ya que lo tenían que haber detectado previamente, a lo que accede.

Tras tener que volver al taller una hora y media después, me llevo el coche y en principio, todo bien, sin ruidos. Pero todo no había acabado. Unos días más tarde, cuando alcanzo más de 100 km/h (durante los días anteriores había conducido por ciudad), noto una vibración grande de las ruedas, que se transmite al volante.

Todo este tiempo había estado escribiendo a atención al cliente, que me hacía poco caso, aunque mi cabreo era creciente. El primer día me atendieron con un mail para quitarme de encima, con faltas de ortografía bien graves, algo que me chocó mucho viniendo de atención al cliente. Tras sucesivas comunicaciones lo más que me llegaron a ofrecer fue un 10% en futuras compras. Me entró la risa… futuras compras, dice. Cuando les volví a contactar por esta vibración, noto que me empiezan a tomar en serio. Me contactan diciendo que han hablado con el jefe de taller (el frustrado mago del tornillo) y que puedo llevarlo cuando quiera que me atenderán de inmediato.

El jefe de taller me ofrece una atención inusual, que entiendo que viene tras haber recibido un toque de algún superior al conocer el caso. Me indica que me tienen que hacer el equilibrado de las ruedas, ya que es posible que se les cayera un plomo al colocarlas la última vez. Espero durante 40 minutos en una sala y me avisan de que está el coche. “Su tornillo antirrobo, señor” me dice, no sé si con arrepentimiento de lo sucedido la anterior ocasión o con cierta sorna. Salgo de allí en cuanto puedo y pienso que el capítulo está cerrado.

Pasan varios días sin problemas, aunque la verdad que cojo bastante poco el coche. Me voy una semana de vacaciones a Asturias y el coche, ya en el viaje de ida, vuelve a sonar al frenar si cabe, más que antes. Desesperado tengo que aguantar un insoportable ruido al subir y bajar puertos de montaña cada vez que pisaba el freno, sin saber si mi novia y yo estábamos corriendo algún riesgo.

Cabreadísimo, al volver a Madrid, escribo a atención al cliente. Les digo que quiero que me arreglen el problema de una vez y que, si es posible, que no sea en el taller de Serrano porque no quiero verles más la cara. Me invitan a llevar el coche al taller de Chamartín, donde me encuentro una atención excepcional del jefe de taller, aunque me hiciera esperar bastante. Salimos juntos a dar una vuelta para mostrarle el ruido. Como suele pasar en estos casos, el ruido no aparece. Vueltas y vueltas y nada. Al llegar al taller, aparece levemente el ruido, suficiente para que no me tomaran por loco. No ven nada a simple vista, pero me desmontan las ruedas para comprobar el sistema de frenado. Detectan que me habían montado mal las pastillas traseras. Se confirma que la atención de Serrano había sido desastre, tras desastre.

Salimos a dar otra vuelta para ver si se subsanó el problema y me alerta de otro ruido distinto que tiene el coche. Me dice que con toda seguridad es el manguito del filtro del aire. Le comento que el filtro del aire había sido cambiado por Aurgi Serrano a la vez que las pastillas y discos delanteros. Me comenta que puedo volver cualquier día que me venga bien esperar allí un rato, ya que el coche debe estar frío y me lo arregla sin problemas.

Pasados unos días, me acerco y cuando el coche está frío para hacer la reparación, el director de taller de Chamartín abre el capó y se echa las manos a la cara. Me llama y me indica que no es que tenga el manguito del filtro del aire suelto, es que no tengo filtro de aire, por lo que me he estado poniendo en riesgo el motor todo este tiempo. No doy crédito.

Coincide que hay una persona de postventa de Aurgi y deciden entre ambos realizar la revisión completa de nuevo, porque ya no se sabe lo que está hecho y lo que no de todo lo que pagué en la revisión de filtros y líquidos. Tras haber que tenido que anular una reunión de trabajo, marcho a casa y vuelvo por la tarde para llevarme el coche, esperando que se la última vez que piso un Aurgi y a que me contesten de atención al cliente ya que, en respuesta de mis últimos mails amenazantes, me prometieron una compensación económica y devolverme lo 19,50 € que detecté, me habían cobrado de más en una factura.

Pasados 18 días, no sé nada de ellos y vuelvo a escribirles. Su respuesta es que han estudiado mi caso y que me ofrecen el 15% de descuento en próximas compras, lo que para ellos es un grandísimo esfuerzo, dicen, ya que suelen ofrecer el 10%. Me invitan además a pasarme por Aurgi Serrano, el taller de la magia y los horrores a que me abonen el dinero indebidamente cobrado. Por supuesto que les mando a la mierda en cuanto el descuento se refiere, ya que no pienso volver a un Aurgi y les exijo el pago de una factura indebidamente cobrada. No creo que yo deba pasar por taller alguno a cobrar ese dinero, para lo cual les doy el número de cuenta.

Por último, les amenazo con denunciarlo en las redes sociales. Y en eso estoy. Si has llegado hasta aquí, perdón por el rollo y si quieres, comparte. Lo agradeceré, por lo menos para que se sepa.

Este es el resultado del objetivo de muchas empresas de ser el más barato, como reza su eslogan. Un trato lamentable al cliente, de mínimos. Si no se quejan, perfecto, han tragado. La culpa no es de sus empleados, ni siquiera del mecánico que trató de engañarme. La culpa es de Aurgi, o sea, sus directivos, que no establecen estándares de calidad ni protocolos de revisión de los vehículos suficientes para dar un buen servicio. Únicamente les interesa ser los más baratos, a costa de lo que sea: baja calidad, nefasta atención al cliente, revetar el mercado, etc. Tal vez por ello el mecánico de barrio ofrece a veces precios sin IVA, porque así, no puede  competir.

Ya os digo yo, es verdad eso de que lo barato sale caro. He tenido que ir diez veces al taller, he sido engañado, me han cobrado mal, han puesto en riesgo a mi coche y a mi seguridad. Aurgi está al nivel de caspa de Mario y Rebeca. Nunca más.

Cuando fuimos ganando

Rayo Real MadridRayo Vallecano – Real Madrid. En el minuto 14 íbamos ganando 2-0 los de Vallecas. Increíble. Parecía que estaba más cerca lo que siempre soñamos cuando jugamos contra un grande, ganarles algún día. Siempre empezamos jugando mejor ya que Paco Jémez, tal vez el entrenador más valiente de primera división, obliga a sus jugadores a jugar igual de ofensivo sin importar el rival ni el resultado. Sabemos que es difícil hacer gol a estos equipos. Sus jugadores, además de tener una calidad extrema, tienen una condición atlética insuperable.

Así pasa muchas veces en la vida. Alguien consigue que nos creamos que lo tenemos. Dejan que nos ilusionemos. Que nos pongamos 1-0. Incluso 2-0. Sabemos que es difícil terminar ganando, que seamos los ciudadanos y las personas las que ganemos. Que lo más importante sea nuestro bien estar o como mínimo nuestra salud. O por lo menos la educación de los más pequeños. O siquiera tener qué llevarse a la boca.

Pero no, el poder juega con nosotros.

Aquel sábado mientras mandaba mensajes a amigos madridistas con la foto del 2-0 en el marcador, sabía que probablemente el Rayo Vallecano acabaría perdiendo. Pero quería disfrutar de ese momento. Con el 2-1 y con el 2-2, que seguía convalidando como heroicidad, creció el nerviosismo. Con el 2-3 sólo quedaba la esperanza de “y si al menos metiéramos otro, aunque fuera en un descuido”. Mientras lo esperábamos, nos contentábamos gritando señalando con el dedo a los Ultra Sur “todos los fachas, fuera de mi barrio”.

No llegó el gol. Los humildes siempre pierden.

La mujer que limpia para el centro de oficinas en el que trabajo lleva seis meses sin cobrar. Su jefa dice que solo le debe uno. El día de su cumpleaños le cortaron la luz porque no puede pagarla. Tuvo que pedir una pizza que para ella es carísima, para comerla con su hija y su nieto con quienes vive. A los dos días nos decía que solo quería cobrar para mandar dinero a sus familiares cuya casa se destrozó en Ecuador por el terremoto. ¿Qué salida tiene? Seguir trabajando gratis, a ver si algún día cobra una parte de su deuda. Mientras, esclavismo.

Nos dijeron que llegaba la vacuna de la Hepatitis C. Viene pronto, en breve. Ya está aquí, en muy poco tiempo la suministraremos. Ya la estamos suministrando, pero aquí no, paciencia. Ya la suministramos aquí, pero a usted no, espere. No me pregunte, sólo aguante. Vaya… por poco…se murió. ¿Cuántos enfermos se han muerto creyendo que llegaría el medicamento? Asesinos.

España es precaria. Es mentira que haya recuperación. Cada vez hay más becarios el 61% no cobra y el 73% de los que cobran dicen que la beca no sufraga gastos mínimos. Yo tengo una empresa. Tengo una becaria. En el convenio con su universidad me daba a elegir si la práctica era remunerada o no. Si lo era, yo decido lo que quiero pagar. Vergüenza. Si hubiera querido, tendría una esclava. En España se calcula que hay 180.000 jóvenes esclavos sin cobrar ni un duro.

Conozco muchos casos cerca de mí de precariedad laboral de mujeres formadas y con experiencia. Su problema: estar presuntamente cerca de que se les pase por la cabeza tener hijos. Encima, tienen que aguantar las preguntas ilegales: “tienes pareja?” o “tienes hijos?”, sin poder contestar como se merecen, por si aún quedan opciones de conseguir el puesto en esa entrevista. Discriminación.

Nos dicen que es una pena la foto del niño muerto en la playa, que vamos a hacer algo con los refugiados. Decimos que vendrán 17.000 y vienen 17, pero bueno, nos piden paciencia a los que nos indigna y mientras los colocamos en Turquía por cuatro duros a los que podamos y los que no, que se ahoguen como el niño muerto. Asesinos.

Y así podría seguir. Nos dicen en el telediario que hay recuperación, o sea, que vamos ganando 2-0. Pero cuando miramos hacia otro lado nos meten tres goles y nos vamos a casa perdiendo, una vez más.

Nos toca votar y nos dicen los sondeos que vamos reventar las previsiones. Algo va a cambiar. Ya no van a gobernar. Es mentira. No queríamos que nos gobernara ni PSOE ni PP. Tal vez nos gobiernen los dos. Nos dejaron ir ganando. Nos empataron. Y cuando quisieron, nos ganaron.

Martín Presa FlorentinoCuando metimos el 2-0 comenzó a diluviar. Los poderosos tenían cobijo. El presidente del Rayo se empapaba, como mis amigos y yo en nuestra zona de la grada. Mientras, el magnate Florentino utilizaba su acogedor paraguas. Parecía un aviso, como si de lo que estábamos disfrutando mereciera un castigo. Cuando comenzó la remontada madridista salió el sol. Parecía todo en su sitio de nuevo.

Hemos bajado a segunda. Me refiero al Rayo Vallecano. A España también.

Creo que pronto volveremos. Y cuando volvamos, os empataremos. Y después de empataros, os ganaremos. Me refiero al Rayo Vallecano. A España también.

 

Día del padre

Cuando dicen madre no hay más que una, pudiera entenderse que padres puede haber varios.

No se trata de eso. Resulta que los hombres no nos hemos hecho tan necesarios, delegando el amor y el sacrificio.

Que traer los honorarios, el pan y saber oficios, no es justo que sea cosa de la mitad de los humanos y que la otra mitad asuma, convirtiéndolo en suplicio, la cría de hijas e hijos, el desprecio del empresario, la violencia, el machismo y la cosificación de sus ovarios.

Estoy a punto de ser encarcelado

Es cierto, no os penséis que estoy broma. Estoy muy cerca de ir a prisión, a un paso. No era consciente hasta hoy. Lo he pensado cuando me dirigía como cada lunes a mi grupo de improvisación teatral. Por si nunca habéis ido a un espectáculo de “impro”, éste consiste, en diversos formatos, en representar piezas teatrales a partir de una idea totalmente desconocida por los actores y que habitualmente proviene de papeles elegidos al azar que contienen frases que escribe el público antes de comenzar la representación.

He visualizado cómo en la próxima muestra que haremos a primeros de abril, alguien puede tener la idea de poner en el papel alguna frase relacionada con terrorismo y me toque fingir ser miembro de una banda o que algún compañero me proponga sobre la marcha de la escena preparar algún atentado de algún grupo terrorista inventado. Si tengo la mala suerte de que me encuentro entre el público con alguna de las personas cuya vida se dedica desde hace unos meses a criminalizar cualquier gilipollez de gobiernos nuevos en algunas ciudades, normalmente escondiendo espíritus fascistas y moral meapilas, estoy muy cerca de tener problemas.

presosDesde el sábado unos titiriteros duermen en la cárcel por representar un montaje en el que un policía de trapo preparaba contra otro personaje también de trapo, colocándole una pancarta de un grupo terrorista que no existe. La realidad supera la ficción y los que prepararon la ficción ven hecha realidad su historia al ser acusados de una manera completamente infundada por enaltecimiento de terrorismo, algo que en absoluto sucede en la escena, por un expolicía de tiempos de Franco, que colgó la porra para impartir su justicia, habiendo alcanzado nada menos que la Audiencia Nacional.

Hablo en serio cuando digo que me siento cerca de ir a la cárcel. Si algún día decido dedicarme a la improvisación puedo estar a un papelito con una frase que me lleve a representar un delito en la ficción y me la juegue con que alguien llame a la Policía y acabe en la Audiencia Nacional, a ver si me toca un juez u otro.

También podría pasarme si vuelvo a interpretar con el grupo Perro Raro “Africano” una canción que trata irónicamente el desprecio de muchos a quien viene a ganarse la vida o “Nana para un Niño Iraquí”, canción que habla de cómo desde occidente convencemos a muchos pueblos que lo mejor que podemos a hacer por ellos es lanzar unas cuantas bombas. Podían acusarnos de racismo o de declaración de guerra. Igualmente he podido estar cerca de ir a prisión cuando me dio por hacerme una cuenta de Twitter de ficción, en la que me divertí haciendo una parodia de Ana Botella y me dedicaba a hacer bromas ácidas en Twitter, siendo especialmente beligerante contra periodistas y políticos. Son varios los tuiteros o cantantes con penas de prisión.

No quiero pensar qué le habría pasado a mi amigo Dani y a su compañero de escena, que en su última representación encarnaba a un racista y maltratador, al que una de sus víctimas acababa violándole por el culo, antes de comerle los ojos.

Y sí, había niños viendo los títeres. Está claro que se puede y debe evitar, sobre todo si un padre considera que algún contenido es impropio para sus hijos. Pero es que, aunque los filtros de algunos hayan fallado, a pesar de haber estado anunciado que el espectáculo no era para niños, uno como padre puede actuar. Si no, los padres alterados, la mayor parte cortados por similar patrón, pueden poner el mismo empeño que cuando les explican cada día el telediario o cuando les llevan a una procesión (para mí, un espectáculo deplorable para un niño). En este vídeo podéis comprobar el auténtico horror de la función y cómo los niños asistentes jamás olvidarán lo que vieron.

Esta mierda de país en el que muchos tienen convertida a España, está dando los últimos coletazos para intentar evitar que llegue alguien distinto al poder. Y ponen toda la maquinaria para intentarlo. La manipulación brutal de los medios de comunicación, el más recalcitrante Poder Judicial y mierda, mucha mierda. Mientras sigue habiendo desahucios todos los días, sigue sin bajar el paro,  la hermana del Rey y el PP valenciano al completo en el juzgado, se habla de los putos trajes de los Reyes Magos y de dos muñecos de trapo con un cartel de Alka-ETA en Madrid en una función ya contratada por el PP de Granada.

Y en parte lo están consiguiendo. Me parece que Manuel Carmena ha dado una rueda de prensa cobarde. Como exjueza debería haber exigido la liberación de los dos titiriteros y cerrar filas ante un hecho tan grave. No da ni para hablar de la función ni de responsables mientras haya dos presos por un delito inventado por un juez.

Me dirijo ahora al público fascista y meapilas responsable de esta arenga continua de medios y redes sociales. Nos tenéis hasta el mismísimo coño, pero lo que no vamos a hacer es callarnos. Y sabemos que si seguimos intentándolo habrá más en la cárcel, como las encarceladas durante la visita del Papa, como los tuiteros, como los que paran desahucios, como Alfon.

Si algún día tengo hijos les explicaré con títeres que hay señores muy malos que desahucian, que votaban a un señor muy cara dura como Rodrigo Rato, culpable de esos desahucios. Que muchos de sus amigos nos robaban y todos sabíamos que eran delincuentes pero que no iban a la cárcel, incluso presidían o reinaban España. Y entre todos nos metían a nosotros en la cárcel. Y Rodrigo, Jordi, Rita, los asesinos de Jimmy, Mr. X, los de los sobres, los de la burbuja, los de las black y los de la guerra, en su casa. Nosotros en la hoguera.

Volver a empezar

Son las 5:40 de la mañana. Insomnio, me despierto. Espero a que empiece el programa matinal de noticias que sólo habla de repetición de elecciones y me levanto a desayunar. Me ducho y me arreglo con mucha calma, me levanté dos horas antes de que me obligara el despertador. Es el primer día de trabajo del año. Antes de irme beso a mi chica que se queda durmiendo disfrutando de sus últimos días de paro; ha encontrado trabajo.

Entrando al metro una señora me pregunta que si llueve a lo que respondo “ahora mismo no”, ante la posibilidad inminente de que mi respuesta deje de ser válida. Supongo que lo pregunta preocupada por cómo llegaría su peinado al trabajo si le llovía encima, aunque parecía tener el pelo poco cuidado. En el vagón doce personas miran el teléfono, dos de ellas están unidas además a él por unos cascos. Una lee, otras siete aparentemente no hacen nada, pero a lo mejor están como yo, fijándose en lo que los otros hacen, mientras llegan a sus trabajos.

maracas gran víaLlego a mi parada, menos transitada de lo habitual porque a muchos les duran las vacaciones. El señor al que supongo cubano, que toca las maracas mientras canta en la esquina de Gran Vía con Valverde cada mañana, hoy conversa con una señora. Todos los días me pregunto si lo que recauda en el rato que está interpretando le da para vivir. A veces pienso que si la respuesta fuera afirmativa, me gustaría ganarme la vida así.

Hace mucho viento y abandono la avenida buscando refugio en la calle Desengaño. Ahora sí que llueve. No me cruzo con ninguna prostituta, no han empezado a trabajar todavía, por lo que los chulos tampoco están controlando. Desde abajo se ilumina ya el interior del Primark, donde gran parte de la ciudad también se va a prostituir en poco más de una hora, comprando camisetas a cinco euros fabricadas por esclavos.

Llego a la plaza y subo a la nueva oficina que hoy estrenamos, más grande y con mejores vistas que la anterior. Será más agradable trabajar, aunque lo que realmente sería más agradable es pasar menos horas allí encerrado. Empieza mi jornada laboral y acaba mi vida, que no volverá casi hasta que casi sea mañana.

Vacaciones, os echo de menos.

Reflexionando para el 20D

Screenshot_2015-12-19-15-09-52~2En mi última reflexión preelectoral cuento con un ayudante de lujo. Se llama Albert. Con Ciudadanos en caída libre y cuarto en las encuestas, esta declaración de intenciones hecha ayer en forma de tuit, nos deja para mañana dos opciones: que nos gobiernen los de siempre o intentarlo con alguien nuevo. Os animo que no tengáis miedo y barajéis. Sólo así, no nos tocarán las mismas cartas de siempre. Somos muchos, sólo falta el último un empujón.

Montad un partido y presentaos a las elecciones

Mucha gente acuñó esa frase en los meses posteriores al 15 de mayo de 2011. Mi padre me lo repetía cuando se daba cuenta que yo me sentía parte de aquellos que incomodaban con su presencia en las calles de Madrid, pero que al final proponían medidas que eran apoyadas por más de un 70% de la población. “si todo esto está muy bien hijo, pero ¿por qué no forman un partido y se presentan a las elecciones?”.

Montad un partido

Yo explicaba que el 15M no iba de eso, no se trataba de hacer política, no se trataba de ser un eslabón más en una cadena oxidada, un ladrillo en la pared que quedara obligado por los esfuerzos de los adyacentes. Se trataba de no moverse de una plaza hasta que la sociedad entendiera que no es humano echar a nadie de su casa, cortarle la luz, mientras una casta de políticos se llena el bolsillo y se reparte los consejos de administración. Se trataba de decir bien alto que las batas de los hospitales son las que salvan vidas y no las sotanas de las iglesias. Que la educación es más importante que lo que digan “los mercados” ese ser imaginario que nos habían creado para tragarnos la papilla que cocinaban Merkel y Obama, como cuando nos decían de pequeños que venía el coco. Que se nos moría gente porque le retiramos la tarjeta sanitaria y no queríamos traer pastillas para curar la hepatitis C.

El 15M no pedía imposibles, pero exigía mínimos para levantarse de la Plaza de Sol y recoger su acampada. Pronto la sociedad aceptó al movimiento como un actor más en el plano económico y político del país. Los telediarios y periódicos daban bola en las noticas “El movimiento 15M dice…” ante cualquier decisión trascendental en España. La marea blanca, las camisetas verdes, los tirones de la Policía a componentes de la PAH, eran imágenes habituales en los medios.

Luego estaba Twitter, red en la que se propagaban las convocatorias, se denunciaba el acoso por periodistas que a la vez que informaban, militaban en el movimiento y eran blanco de los matones antidisturbios. Allí desde un principio se fraguaba una realidad paralela que los medios de comunicación silenciaban hasta que le era imposible retener y que posteriormente incluían en sus contenidos, endulzada tal y como su línea editorial requería.

Y el partido se creó. Recuerdo que yo me debatía entre IU y Podemos los días anteriores a las elecciones europeas en las que se presentaba por primera vez. Recibí un email de Javito, de los pocos amigos que me quedan sin datos en el móvil y que no estaba presente en los debates de Whatsapp o Telegram. En el correo nos decía que había decidido votar a Podemos, por si nos animábamos. Dos días después quedamos para votar Javi, otros tres amigos y yo en el barrio y todos habíamos decididos votar al partido de Pablo Iglesias. Tal vez el conocer que otros iban a hacerlos fue un efecto ancla. Al volver de votar puse en mi manifesté en mi muro de Facebook mi decisión. Un par de amigos me dijeron que al verlo también se había animado. Podemos consiguió cinco escaños. Las encuestas pronosticaban que como mucho obtendría uno.

Empezó a crecer el fenómeno hasta cotas insospechadas. Los bulos de ETA, Venezuela, y los casos de Monedero y Errejón eran portada por delante de Bárcenas, Rato y por supuesto los registros y borrados de discos duros del PP, no consiguieron derrumbar a Podemos que llegó a ser primera intención de voto.

Tras unas elecciones municipales en las que junto a otros partidos y movimientos se pudieron conquistar ayuntamientos como los de Madrid y Barcelona, en las generales Podemos se presenta con su nombre, con su logo, con su color morado, con la coleta. Se llegaron a acuerdos con muchas formaciones pero no con otras no, destacando Izquierda Unida. Para mí, una pena. No están todos, pero está ella, Ada Colau. La que se arrastró tantas veces por el suelo por todos nosotros, los que estaban perdiendo su casa y los que no tuvimos valor casi nunca de ir a defenderles. Si está ella, creo que mi opción de votar a Podemos es la correcta.

Ada ColauMe sobran algunas cosas, me faltan otras, especialmente la fe política de Izquierda Unida (en Unidad Popular). Siento que traiciono de alguna manera a los de Alberto Garzón con los que espero resarcirme en el futuro, pero creo que es la mejor oportunidad que hemos tenido de que de elegir a dirigentes que nos miren, nos escuchen, sepan que hay gente en la calle que sufre, porque vienen de ella. Que hayan subido al metro, esperado en urgencias, que hayan ido a coles con pocos medios materiales y humanos, que hayan visto y por qué no, parado un desahucio.

No voy a daros el coñazo con la corrupción, el IBEX 35 de PP, PSOE y Ciudadanos y lo que me parecen sus programas electorales y la mayoría de sus miembros. Os voy a proponer una cosa: que barajéis las cartas de una vez, que siempre nos tocan las mismas, que probéis, que no tengáis miedo, porque puede ser verdad eso de que se va a gobernar para el pueblo y os digo una cosa. Estéis en el paro o tengáis un buen trabajo, viváis justos de alquiler compartido o estéis comprando una casa, vayáis en metro y andando o en coche y algún taxi que otro, todos los que me leéis sois el pueblo. A muchos les va mal, otros no nos podemos quejar, pero siempre dependeremos de ellos y cuando quieran y aprieten un poco más la tuerca, nos irá peor y si no nos atrevemos a probar, nada cambiará.

Esta vez yo me he creído que ganamos. Votad lo que sintáis, pero si os lo creéis y no tenéis miedo, SEGURO QUE SE PUEDE.

La teoría del ultrapoder

El otro día en una conversación preelectoral de sobremesa alguien, que pretendía ponerme en una disyuntiva ante mi conocida opción por la izquierda en las próximas elecciones, me preguntó: “¿quién preferirías que ganara, el PP o Ciudadanos?”.  Respondí “PP, sin dudarlo”. Confieso que mi certeza respondía a una sensación, a un miedo, a todo lo que he visto debajo de la alfombra de Ciudadanos respecto al posicionamiento al lado del poder , pero no me entretuve en fundamentar mi respuesta.

Pero en estos días he desarrollado una teoría que me permite sustentar mi respuesta y explica el gozo de los medios de comunicación y las grandes compañías del país ante el ascenso de Albert Rivera como presidenciable. La he denominado la “Teoría del ULTRAPODER”.

ALBERT RIVERA PRESENTA EL PROYECTO ECONÓMICO DE CIUDADANOS PARA ESPAÑALa teoría se basa en que los poderosos ven en Ciudadanos la oportunidad de tener un dominio absoluto del poder. Hasta ahora, el Partido Popular y el Partido Socialista se han ido posicionando sucesivamente al lado de los intereses empresariales sin fisuras, pero había que pagar peaje. El Partido Popular está formado por gente de bien, alta alcurnia. Los dirigentes del partido jamás se han conformado con ocupar un puesto de diputado, concejal o ministro. Su origen franquista y su nutrida presencia de familias de bien lo impedía. El poder necesitaba alimentar a la bestia con dinero negro para ensobrar y repartir. El PSOE, que en la transición rápidamente olvidó la S y la O de sus siglas se unió a la fiesta. El poder tuvo que abrir las puertas de los consejos de administración a miembros del PP y PSOE. Muchos miembros del PP ya los habrían ocupado simplemente con la credencial de alguno de sus largos y compuestos apellidos, pero los socialistas tenían que tener sillas en los consejos. Cómo si no iban a privatizar una eléctrica o una telefónica si no había nada a cambio.

A través de los medios de comunicación se ha permitido el saqueo durante décadas, con salvadas excepciones, que normalmente atacan solo en una dirección y durante un tiempo, la que conviene más con las convicciones morales de la línea editorial del medio e cuestión. Si alguien se pasa, el poder no duda en destituir a directores de periódico o retirar licencias televisivas.

Pero llega Ciudadanos, partido que tiene dos banderas: la unidad de España y la lucha contra la corrupción. Éstas y otras promesas electorales se alinean perfectamente con el poder. Plantean complementar por parte del Estado los salarios bajos pagados por las empresas sin obligar al empresario a cubrir esos mínimos, proponen el contrato único que facilita el despido, demonizan cualquier propuesta de otras formaciones políticas que sugieran sancionar o incluso nacionalizar empresas que incumplan mínimos éticos, no se posicionan del lado del ciudadano en el problema de los desahucios, más bien promete amor eterno a la banca. Dan apoyo a la educación concertada, no promueven universalización de la sanidad, al contrario, restricción. Hasta la industria armamentística puede estar, tranquila, Albert promete sumisión ante las llamadas a participar en conflictos internacionales. Son liberales de libro.

El poder está de enhorabuena. Ni el PP en sus años más liberales de Aznar prometía tanta vía libre a sus planes, pero esta vez con una diferencia. Ciudadanos no quiere cobrar peajes, no habrá corrupción, no habrá sobres, no habrá EREs que tapar, no habrá que silenciar a Bárcenas ni untar a exministros y expresidentes en los consejos de administración. El triunfo va a salir gratis. La gente de Ciudadanos es joven, niños bien, seguramente en su mayoría acomodados, pero sin apellidos largos y compuestos encastados. Se conforman con ocupar puestos políticos (con un buen sueldo, eso sí), pero su única y no peligrosa intención es perpetuar la hegemonía del poder económico sobre el poder político y social. El ULTRAPODER. La casta desaparece y las puertas giratorias se cierran.

Con esta teoría puede parecer que prefiero que haya corrupción para que al menos al poder le salga caro. No es así. Coincido con la mayoría en que la lucha contra la corrupción es necesaria en este país, ya que muchas desgracias que tenemos encima provienen de un sistema enquistado y sí me creo que Ciudadanos vaya a luchar contra ello (aunque ya tengan unos cuantos casos en sus filas). Simplemente trato de alertar de que se trata un partido que no es de derechas, una especie de PP limpio. No, no se trata de eso. Es de muy, muy derechas y ultraliberal y al poder le va a resultar más fácil que con ninguna otra formación convertirse en ULTRAPODER. Sinceramente pienso que hay alternativas que se pondrán sin dudarlo al lado de la ciudadanía, de las personas enfermas, de los salarios mínimos, de las jubilaciones, del paro, de quien se quede sin casa y no del que la quita, de nosotros, por supuesto que sin corrupción, sin puertas giratorias, etc.

Sé que la popularidad de Albert Rivera y su partido se ha hecho tan grande que mi animadversión hacia ellos puede parecer hasta enfermiza, pero uno  llega a una edad en la que siente que debe avisar de peligros semejantes y estas reflexiones me afianzan en la idea de que son un peligro que hará más pequeños a los ciudadanos frente a las empresas la banca y los medios. Y qué carajo, para eso tengo un blog para decir lo que quiero ;P

No estuvimos en el 15M para que ahora votes a Ciudadanos

Son las 9 de la mañana de un sábado dentro de un puente y aunque hoy podría permitírmelo sin límites, no puedo seguir durmiendo. Mañana, además de ser el día de la Constitución, es mi cumpleaños. Confieso que es la primera vez que me preocupo por el número de años que cumplo, peligrosamente cercano a los 40. Tal vez eso y que el puente no me vaya a permitir hacer una celebración entre amigos me tenga inquieto. Pero mi mente, después de repasar algunas preocupaciones laborales que tengo por en medio, alguna cena y evento navideño, se va al día 20 de diciembre. El otro día recibí una llamada de un desconocido (que tiene mi teléfono por encontrarme en alguna de las listas de distribución en las que me he apuntado en el último año) que acabó en un café pactado para este lunes. Sé que me van a pedir que me implique en la campaña y en el día de las elecciones. No sé qué decirle. Por un lado, aunque cada día tengo más ganas de implicarme de alguna manera en política, a la hora de ponerlo en práctica no me gustan los partidos. Pero estoy preocupado por seguir cumpliendo años y ver que nada cambia. Mientras decido lo que hago el lunes, tengo que escribir este post, contando algo que me disgusta del panorama que se esboza en la política de España.

El 15 de mayo de 2011 asistí a una manifestación de las que tantas veces por desánimo había rechazado ir. Eran muchas las convocatorias que se realizaban cada mes y que aun contando con la simpatía de mucha gente, acababan mudas por asistencias que se podían cifrar en cientos. En aquélla ocasión se consiguió por alguna razón que nos contaran en miles. Se llenó el centro de Madrid y fue muy emocionante.

15MRecuerdo que al día siguiente, algún amigo (seguramente Luis, que es el que se entera primero de todas estas cosas), nos contaba que había unas decenas de personas que se habían quedado a dormir en Sol y que aunque la Policía había intentado desalojarles, habían resistido. Comenzó un apoyo creciente para dar ánimo y continuar la protesta del domingo. Al volver a mi casa decidí pasarme un rato y verlo. Aluciné. Al día siguiente la cosa se desbordó y al salir del trabajo ya había quedado con amigos y fuimos. Había estallado el 15M. Pero no era noticia aún. Los periódicos y las televisiones lo silenciaban. Entre los que no habían ido se movían los rumores. Me acuerdo que miércoles 18 había tres compañeras en la oficina que hablaban en bajito pero demasiado cerca de mí para que no las escuchara, de lo que pasaba en la plaza. Una de ellas dijo “pues ‘X’ (no recuerdo cómo se llamaba su pareja) quiere ir esta tarde”. Otra de ellas dijo “no me digas tía, si lo han prohibido”. En ese momento sonreí para mis adentros para que no supieran que estaba escuchando y comencé a redactar un email que ilustré con una foto cenital de Sol repleta de gente, de esas que aún sólo circulaban por Twitter y no salían en portadas. El asunto del mensaje era “¿creéis que esto se puede prohibir?” Cuando se sentaron y leyeron mi email vinieron a mi mesa para preguntarme qué estaba pasando y que si se podía ir tranquilo. Expliqué que sin problema y que para mí estaba siendo muy emocionante el fenómeno de amalgama de gente tan dispar, un sumidero de rabia bien canalizada, sin violencia, con debate en la calle, sin fisuras y desde el pueblo. Estuve en Sol cada uno de los días hasta las elecciones del día 22, día en el que todos los que estábamos allí nos llevamos un nuevo revés electoral.

Pero algo había cambiado. Después de muchos años la calle tenía voz. Y esta vez tenía voz porque la gente se estaba ocupando de sí misma, no salía por condenar el horror de una guerra a muchos kilómetros o una barbarie terrorista que dañaba a otros conciudadanos. Hablábamos de nosotros mismos y de nuestro malestar y lo hacíamos unidos, sin etiquetas, sin banderas. Se debatía en la calle de política, de corrupción, de sanidad, de economía, la gente se organizaba, viejos y jóvenes, muchas veces con niños de la mano, compartían unos sus historias personales y otros sus ganas de cambiar las cosas para siempre. En las noticias se podía escuchar “el colectivo 15M opina…” sobre temas capitales en la política y la economía. Se cuestionaban los desahucios, se denunciaba a Rodrigo Rato. La calle afilaba sus uñas.

Cuatro años y medio después nos encontramos en (más…)