La teoría del ultrapoder

El otro día en una conversación preelectoral de sobremesa alguien, que pretendía ponerme en una disyuntiva ante mi conocida opción por la izquierda en las próximas elecciones, me preguntó: “¿quién preferirías que ganara, el PP o Ciudadanos?”.  Respondí “PP, sin dudarlo”. Confieso que mi certeza respondía a una sensación, a un miedo, a todo lo que he visto debajo de la alfombra de Ciudadanos respecto al posicionamiento al lado del poder , pero no me entretuve en fundamentar mi respuesta.

Pero en estos días he desarrollado una teoría que me permite sustentar mi respuesta y explica el gozo de los medios de comunicación y las grandes compañías del país ante el ascenso de Albert Rivera como presidenciable. La he denominado la “Teoría del ULTRAPODER”.

ALBERT RIVERA PRESENTA EL PROYECTO ECONÓMICO DE CIUDADANOS PARA ESPAÑALa teoría se basa en que los poderosos ven en Ciudadanos la oportunidad de tener un dominio absoluto del poder. Hasta ahora, el Partido Popular y el Partido Socialista se han ido posicionando sucesivamente al lado de los intereses empresariales sin fisuras, pero había que pagar peaje. El Partido Popular está formado por gente de bien, alta alcurnia. Los dirigentes del partido jamás se han conformado con ocupar un puesto de diputado, concejal o ministro. Su origen franquista y su nutrida presencia de familias de bien lo impedía. El poder necesitaba alimentar a la bestia con dinero negro para ensobrar y repartir. El PSOE, que en la transición rápidamente olvidó la S y la O de sus siglas se unió a la fiesta. El poder tuvo que abrir las puertas de los consejos de administración a miembros del PP y PSOE. Muchos miembros del PP ya los habrían ocupado simplemente con la credencial de alguno de sus largos y compuestos apellidos, pero los socialistas tenían que tener sillas en los consejos. Cómo si no iban a privatizar una eléctrica o una telefónica si no había nada a cambio.

A través de los medios de comunicación se ha permitido el saqueo durante décadas, con salvadas excepciones, que normalmente atacan solo en una dirección y durante un tiempo, la que conviene más con las convicciones morales de la línea editorial del medio e cuestión. Si alguien se pasa, el poder no duda en destituir a directores de periódico o retirar licencias televisivas.

Pero llega Ciudadanos, partido que tiene dos banderas: la unidad de España y la lucha contra la corrupción. Éstas y otras promesas electorales se alinean perfectamente con el poder. Plantean complementar por parte del Estado los salarios bajos pagados por las empresas sin obligar al empresario a cubrir esos mínimos, proponen el contrato único que facilita el despido, demonizan cualquier propuesta de otras formaciones políticas que sugieran sancionar o incluso nacionalizar empresas que incumplan mínimos éticos, no se posicionan del lado del ciudadano en el problema de los desahucios, más bien promete amor eterno a la banca. Dan apoyo a la educación concertada, no promueven universalización de la sanidad, al contrario, restricción. Hasta la industria armamentística puede estar, tranquila, Albert promete sumisión ante las llamadas a participar en conflictos internacionales. Son liberales de libro.

El poder está de enhorabuena. Ni el PP en sus años más liberales de Aznar prometía tanta vía libre a sus planes, pero esta vez con una diferencia. Ciudadanos no quiere cobrar peajes, no habrá corrupción, no habrá sobres, no habrá EREs que tapar, no habrá que silenciar a Bárcenas ni untar a exministros y expresidentes en los consejos de administración. El triunfo va a salir gratis. La gente de Ciudadanos es joven, niños bien, seguramente en su mayoría acomodados, pero sin apellidos largos y compuestos encastados. Se conforman con ocupar puestos políticos (con un buen sueldo, eso sí), pero su única y no peligrosa intención es perpetuar la hegemonía del poder económico sobre el poder político y social. El ULTRAPODER. La casta desaparece y las puertas giratorias se cierran.

Con esta teoría puede parecer que prefiero que haya corrupción para que al menos al poder le salga caro. No es así. Coincido con la mayoría en que la lucha contra la corrupción es necesaria en este país, ya que muchas desgracias que tenemos encima provienen de un sistema enquistado y sí me creo que Ciudadanos vaya a luchar contra ello (aunque ya tengan unos cuantos casos en sus filas). Simplemente trato de alertar de que se trata un partido que no es de derechas, una especie de PP limpio. No, no se trata de eso. Es de muy, muy derechas y ultraliberal y al poder le va a resultar más fácil que con ninguna otra formación convertirse en ULTRAPODER. Sinceramente pienso que hay alternativas que se pondrán sin dudarlo al lado de la ciudadanía, de las personas enfermas, de los salarios mínimos, de las jubilaciones, del paro, de quien se quede sin casa y no del que la quita, de nosotros, por supuesto que sin corrupción, sin puertas giratorias, etc.

Sé que la popularidad de Albert Rivera y su partido se ha hecho tan grande que mi animadversión hacia ellos puede parecer hasta enfermiza, pero uno  llega a una edad en la que siente que debe avisar de peligros semejantes y estas reflexiones me afianzan en la idea de que son un peligro que hará más pequeños a los ciudadanos frente a las empresas la banca y los medios. Y qué carajo, para eso tengo un blog para decir lo que quiero ;P

No estuvimos en el 15M para que ahora votes a Ciudadanos

Son las 9 de la mañana de un sábado dentro de un puente y aunque hoy podría permitírmelo sin límites, no puedo seguir durmiendo. Mañana, además de ser el día de la Constitución, es mi cumpleaños. Confieso que es la primera vez que me preocupo por el número de años que cumplo, peligrosamente cercano a los 40. Tal vez eso y que el puente no me vaya a permitir hacer una celebración entre amigos me tenga inquieto. Pero mi mente, después de repasar algunas preocupaciones laborales que tengo por en medio, alguna cena y evento navideño, se va al día 20 de diciembre. El otro día recibí una llamada de un desconocido (que tiene mi teléfono por encontrarme en alguna de las listas de distribución en las que me he apuntado en el último año) que acabó en un café pactado para este lunes. Sé que me van a pedir que me implique en la campaña y en el día de las elecciones. No sé qué decirle. Por un lado, aunque cada día tengo más ganas de implicarme de alguna manera en política, a la hora de ponerlo en práctica no me gustan los partidos. Pero estoy preocupado por seguir cumpliendo años y ver que nada cambia. Mientras decido lo que hago el lunes, tengo que escribir este post, contando algo que me disgusta del panorama que se esboza en la política de España.

El 15 de mayo de 2011 asistí a una manifestación de las que tantas veces por desánimo había rechazado ir. Eran muchas las convocatorias que se realizaban cada mes y que aun contando con la simpatía de mucha gente, acababan mudas por asistencias que se podían cifrar en cientos. En aquélla ocasión se consiguió por alguna razón que nos contaran en miles. Se llenó el centro de Madrid y fue muy emocionante.

15MRecuerdo que al día siguiente, algún amigo (seguramente Luis, que es el que se entera primero de todas estas cosas), nos contaba que había unas decenas de personas que se habían quedado a dormir en Sol y que aunque la Policía había intentado desalojarles, habían resistido. Comenzó un apoyo creciente para dar ánimo y continuar la protesta del domingo. Al volver a mi casa decidí pasarme un rato y verlo. Aluciné. Al día siguiente la cosa se desbordó y al salir del trabajo ya había quedado con amigos y fuimos. Había estallado el 15M. Pero no era noticia aún. Los periódicos y las televisiones lo silenciaban. Entre los que no habían ido se movían los rumores. Me acuerdo que miércoles 18 había tres compañeras en la oficina que hablaban en bajito pero demasiado cerca de mí para que no las escuchara, de lo que pasaba en la plaza. Una de ellas dijo “pues ‘X’ (no recuerdo cómo se llamaba su pareja) quiere ir esta tarde”. Otra de ellas dijo “no me digas tía, si lo han prohibido”. En ese momento sonreí para mis adentros para que no supieran que estaba escuchando y comencé a redactar un email que ilustré con una foto cenital de Sol repleta de gente, de esas que aún sólo circulaban por Twitter y no salían en portadas. El asunto del mensaje era “¿creéis que esto se puede prohibir?” Cuando se sentaron y leyeron mi email vinieron a mi mesa para preguntarme qué estaba pasando y que si se podía ir tranquilo. Expliqué que sin problema y que para mí estaba siendo muy emocionante el fenómeno de amalgama de gente tan dispar, un sumidero de rabia bien canalizada, sin violencia, con debate en la calle, sin fisuras y desde el pueblo. Estuve en Sol cada uno de los días hasta las elecciones del día 22, día en el que todos los que estábamos allí nos llevamos un nuevo revés electoral.

Pero algo había cambiado. Después de muchos años la calle tenía voz. Y esta vez tenía voz porque la gente se estaba ocupando de sí misma, no salía por condenar el horror de una guerra a muchos kilómetros o una barbarie terrorista que dañaba a otros conciudadanos. Hablábamos de nosotros mismos y de nuestro malestar y lo hacíamos unidos, sin etiquetas, sin banderas. Se debatía en la calle de política, de corrupción, de sanidad, de economía, la gente se organizaba, viejos y jóvenes, muchas veces con niños de la mano, compartían unos sus historias personales y otros sus ganas de cambiar las cosas para siempre. En las noticias se podía escuchar “el colectivo 15M opina…” sobre temas capitales en la política y la economía. Se cuestionaban los desahucios, se denunciaba a Rodrigo Rato. La calle afilaba sus uñas.

Cuatro años y medio después nos encontramos en (más…)

Carta abierta a Joan Rosell

No soy muy partidario del formato “carta abierta” y siendo un humilde bloguero al que creo que solo leen una parte pequeña de sus amigos, dudo que vaya a llegar a oídos de cualquiera de los aludidos. Pero el caso es que no me aguanto lo que le quiero decir a una persona y necesito contároslo. Es Joan Rosell. Me dirijo a ti Joan y a tu grupito de amigos “súper empresarios”, también conocido como “La Patronal”.

Rosell AznarTe crees el representante de los empresarios españoles. Eres el Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, CEOE. Eres compadre de empresarios multimillonarios, corruptos, consejeros delegados de empresas que exprimen a los ciudadanos de este país como los bancos y las eléctricas. Eres es sucesor de Gerardo Díaz Ferran, hoy en la cárcel. Apoyas sin esconderte a los políticos más conservadores y liberales que ha habido y a los que vienen como Albert Rivera y Ciudadanos.

Pero no, Joan, no representas a los empresarios españoles. Al dueño de un bar, a quien regenta una gestoría, un negocio online, un taller, una start up, a empresas familiares que con esfuerzo de generaciones han crecido con los miembros de la familia y que incluso asoman la cabeza a mercados internacionales.

Representas al poder, la riqueza, la falta de escrúpulos y creo que eres mala persona. Lo pienso porque tú y tus amigos de “La Patronal” nos despertáis muchas mañanas con declaraciones despectivas sobre la ciudadanía. Habéis dicho cosas como que la gente abusa de los medicamentos, que los parados son unos vagos y que deberían aceptar un trabajo en Laponia, que los indefinidos tienen demasiados derechos, que el despido debería ser más libre, apoyáis el copago sanitario, etc.

Sin embargo, no te he oído jamás decir nada sobre las únicas empresas a las que representas, que explotan a sus trabajadores, excediendo de forma inhumana las horas de contrato, trampeando los contratos para infravalorar categorías, utilizando ETTs para infringir de manera descarada el derecho laboral, impidiendo la existencia de representantes sindicales, etc. Conozco ejemplos en empresas como Price, Uría, Ernst&Young, Accenture, Garrigues y tantas otras que si tuvieras vergüenza y tu cargo sirviera para algo denunciarías y corregirías. Conozco muchas cadenas de restaurantes que ofrecen a sus trabajadores condiciones infrahumanas y pagos en negro, superando con creces las 40 horas semanales. Por no hablar de la inmoralidad de tantas empresas de las que defiendes, como los bancos que han vivido años engañando a sus clientes, provocando ruinas personales e incluso suicidios frecuentes por desahucios y preferentes o las textiles que producen en el tercer mundo con trabajadores esclavizados.

Joan, yo soy empresario. Me ha costado mucho levantar mi empresa, (más…)

Me empieza a apetecer independencia

Catalan vs SpanishMe gusta Cataluña. He disfrutado de buenos periodos de vacaciones en Barcelona y el Cap de Creus y me encantaría hacerlo en Pirineo. He ido muchas veces por ocio y por trabajo y siempre he estado bien. Tengo amigos catalanes y tengo a gente viviendo allí. Pensándolo, mi relación con Cataluña, los catalanes y los no catalanes que viven allí, será exactamente la misma pase lo que pase el doming


o que viene.

Pero ¿sabéis qué? Que me están entrando ganas de independencia. Me aborrecen Convergencia, el clan Pujol y Artur Mas. No me convencen los tumbos de Esquerra. Pero es que estoy muy harto de la visión apocalíptica, habitualmente basada en una la bandera, la Nación, la Constitución y símbolos patrios varios, que son muy respetables para quien los quiera, pero que no deben suponer el freno continuo al deseo de las personas.

Me irrita enormemente esa lección que se nos trata de dar a diario por parte de periodistas que no tienen ni idea de lo que dicen sobre que si la banca, el comercio, las instituciones darían la espalda a siete millones y medio de personas civilizadas que viven en una región de las de mayor actividad, social, económica y turística de Europa.

No entiendo la tragedia que nos venden continuamente que sería cambiar una Constitución, votada hace 37 años, que se redactó en un contexto histórico-social demasiado complicado y que, para que nos creamos eso de que estamos en democracia, debería estudiarse una reforma estructural.

Cualquier asunto que se plantea reformar para el bienestar de las personas es una afrenta al sistema, como la dación en pago, acoger refugiados o inmigrantes que se mueren de hambre o de miedo, la educación, la sanidad, la vivienda, los permisos de maternidad y paternidad, los horarios laborales, limitación de salarios y no digamos ya hablar desprivatizaciones o rentas básicas. Rápidamente los banqueros, los empresarios, Obama o Merkel o Papá Noel si hace falta, nos explican que eso es “caca” y no se hace.

Sinceramente, creo que si fuera catalán no estaría muy ilusionado con un escenario de independencia capitaneado por Artur Mas. De lo que sí estoy seguro es que defendería es el derecho a decidir. Pero no se puede porque es algo muy grave. Va contra la Constitución. Y contra lo que piensan los banqueros. Y contra lo que piensan cuatro empresarios a los que se la suda todo lo que no sea un modelo económico que les permita que su empresa se forre. Pues mira, por tocar los cojones y no siendo catalán, me alegraría de que ese pueblo apoyara a partidos independentistas y se iniciara el proceso de independencia.

Y en el fondo lo que me apetece es demostrar a aquellos que les jode más que Guardiola mee colonia que ellos mismos mear sangre, los que hablan más de la mano abierta de Piqué que de la mano cerrada de tu gobierno, a los que les jode el clan Pujol, pero les da igual tener una monarquía y gobiernos de ladrones, que han desvalijado vuestros derechos, se han llenado los bolsillos y han llenado “volquetes de putas”, que al día siguiente de una hipotética independencia catalana, seguirán con dos piernas, dos brazos, con sus alegrías y problemas, teniendo que ir a currar todos los jodidos días, el que pueda. Irán a Cataluña de vacaciones igual que ahora. Es más, les joderá menos que hablen catalán, porque ahora que se llamarían país y estarían legitimados (en su mundo de reglas patrias) para hablar su lengua.

Pues eso, tengo ganas de independencia. Total, no va a pasar nada. Pero para mí que no pase nada es mucho. Una demostración de que cambiar las fronteras, el sitio donde hay que hacer los papeles o el nombre de las cosas no es esencial. Lo esencial es ser libre. Y si demostramos a los que nos aleccionan que no pasa nada, estaremos más cerca de librarnos de ellos y contar con organizarnos basándonos en personas, reglas y fronteras que nos dejen ser libres.

Si Algo tenemos que agradecerle al proceso es este vídeo de Mariano Rajoy que tanto me ha hecho reír, por lo menos, eso hemos ganado. Lo dejo de regalo.

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE EMPRENDER

emprendedorTrabajo junto a otras cinco personas en una empresa que pusimos en marcha mi socio y yo hace tres años y de la que somos administradores y responsables. Por la edad y tamaño de la empresa supongo que me puedo proclamar emprendedor, esa figura tan de moda y que se postula como paradigma de éxito en nuestra sociedad y que para mí no es más que otra burbuja individualista, un modelo del que nos quieren convencer para volver a movernos como fichas de dominó y colocarnos donde quieren para derribarnos en cadena cuando deseen. Con este post quiero desmontar tópicos asociados al término “emprendedor” con varias reflexiones sobre las afirmaciones más comunes:

– Los emprendedores son muy valientes.

Puede ser, si ser valiente es la capacidad de afrontar unos trámites ciertamente complejos para crear una empresa y las justificaciones mensuales y trimestrales a las que te ves obligado como autónomo y empresa. Nada que una gestoría no te pueda solucionar. Por otro lado, aunque no me baso en ningún estudio, pienso que hoy en día la mayor causa de emprendimiento es el paro. Por eso emprender no es una heroicidad, sino en la mayoría de los casos es tratar de buscar una salida.

– Los emprendedores son magos por dar trabajo.

Mentira. Trabajamos para lo mismo que todo el mundo que lo puede hacer: ganar dinero para afrontar el resto del tiempo que no estamos trabajando con la mejor solvencia posible, en relación al esfuerzo que estamos dispuestos a hacer. Cuando un emprendedor contrata, es que tiene demasiado trabajo y no puede asumir más. Por ello contrata a alguien para no perder esa oportunidad de negocio y de paso si puede, trata de sacarle un margen. Conclusión, se contrata para ganar más pasta y/o para vivir mejor.

Los emprendedores lo tienen muy difícil, hay que apoyarles más y darles más ayudas.

emprendedoresPrimero aclarar que prácticamente es imposible beneficiarse de alguna ayuda de las que tanto pavonean los políticos. Cumplir los requisitos de alguno de los incentivos es bastante complejo. En el caso de que se cumplan, lo normal es que la ayuda venga tarde o mediante múltiples restricciones que hacen indeseable pedirla y las ayudas que son accesibles son tipo “caramelito”, como la de la reducción de la cuota de autónomos los primeros seis meses, que hace que mucha gente se meta en un berenjenal incalculable y en medio año esté pagando la cuota normal. Dicho esto, pienso que los emprendedores no merecen ayudas distintas a las del resto de gente. Únicamente estoy a favor de eliminar ciertas barreras, que cito en el siguiente punto.

– Los emprendedores pagan muchos impuestos.

Sí, cierto. ¿Y vosotros no? (más…)

El cuento de la familia que no sabe si comer o devolver el dinero

Érase una mujer que se casó con un hombre con el que tuvo varios hijos. Montaron un negocio familiar en el que participaba toda la familia. El hombre malgastó gran parte del dinero de la familia y además los negocios empezaron a irles mal. La mujer, para no pasarlo mal y especialmente para asegurar el pan de sus hijos, decidió reunirse con sus padres y hermanos para pedirles dinero. Los padres decidieron dejarle dinero a su hija, pero le dijeron que debería devolverlo y además le pusieron condiciones para dejarle el dinero.

La mujer dispuso de ese dinero con la condición de que dejara de dar paga a sus hijos y controlara sus gastos. Ella aceptó, pero no pasó mucho tiempo hasta que la familia volvió a tener necesidad. Los negocios no prosperaban y el marido seguía malgastando su dinero. Ella decidió divorciarse. Pronto conoció a otro hombre, con quien decidió convivir y hacerle parte del negocio. El hombre convenció a la familia y volvieron a prestarles dinero, pero volvieron a poner condiciones sobre cómo llevar los negocios de la familia. Es más, los padres de la mujer encargaron a los hermanos más mayores que gestionaran el dinero de la familia y lo repartieran a la mujer, su marido y sus hijos. Pero pronto el nuevo marido defraudó a la mujer y a sus hijos. No solo malgastaba el dinero del que disponía, sino que además era capaz de robar parte del dinero de la mujer y los hijos para sus propios vicios. Los hijos hablaron con su madre tras descubrirle y ésta decidió divorciarse de nuevo.

Cuando ya había perdido la esperanza, la mujer conoció a un hombre joven y guapo. La mujer quiso ser franca con el hombre y le dijo que la situación no era sencilla, porque tenía muchos hijos que mantener, un negocio que iba mal y que dependía económicamente de sus padres que le dejaron mucho dinero que tendría que devolverles y que gestionaban sus hermanos mayores. El hombre aceptó y prometió a la mujer que su prioridad sería el futuro de los chicos. El hombre reunió a la familia y les propuso juntar el dinero que iban recibiendo de abuelos y gestionarlo de tal manera que ninguno de los hijos lo pasara mal y tuviera cubiertas sus necesidades básicas como la comida, los estudios y la ropa. Los hijos y la mujer confiaron en él, especialmente cuando explicó que hablaría con los abuelos para que les dejaran devolver la deuda más tarde, esperando que los negocios fueran mejor.

dinero-comerLos abuelos en principio le dieron unos meses de retraso para la empezar a cobrar la deuda. La mujer y su nuevo marido vendieron los coches y las joyas que tenían y compraron ropa nueva a los hijos. Empezaron a darles una alimentación más sana y permitieron que volvieran a estudiar. Sin embargo, los padres pronto empezaron a meter prisa a su hija y el marido. Ellos pidieron un aplazamiento de la deuda explicando a la familia que cuando sus hijos terminaran de estudiar, estarían formados para relanzar su negocio familiar y asegurar el futuro de ltodos y devolverles poco a poco el dinero, pero que si tenían que devolverlo ahora, los chicos tendrían que dejar de estudiar y pasarían problemas para que ni siquiera pudieran comer.

Los abuelos se enfadaron mucho y decidieron reunirse con los hermanos. Al final de la reunión familiar la amenaza se hizo más firme. Si no devolvían el dinero serían denunciados y desheredados.

El nuevo marido decidió reunir a los hijos de su mujer para que fueran ellos quienes votaran qué hacer con esta situación; si querían mantener la petición de aplazar la deuda a sus abuelos a riesgo de quedarse sin familia o empezar la deuda y dejar de estudiar y empezar a racionar su gasto y su comida.

Los abuelos al conocer esta consulta, montaron en cólera y decidieron dar un ultimatum a su hija. Ayer, la mujer y su marido decidieron que mantendrían la decisión de dejar que los hijos fueran los que decidieran sobre su futuro.

Ah, se me olvidó presentar a los personajes. La mujer se llama Grecia y su marido se llama Alexis. Los hermanos mayores Ángela y Françoise. Los abuleos Troika y Eurogrupo.

Vosotros con quién vais? Yo claramente voy con la mujer y su marido, por el bien de los niños.

Los bancos, sus esbirros y yo

Policías BBVAAyer empecé el día escuchando una entrevista a Francisco González, presidente del BBVA. Le preguntaron sobre sus conversaciones con Manuela Carmena. Dijo que era muy agradable al trato y que le había pedido cosas muy razonables en las que se entenderían. No entrecomillo, pero trato de ser lo más fiel posible con lo que dijo: Nosotros tenemos diez desahucios al mes en Madrid, así que me pidió que en vez de diez hiciéramos ocho. Carlos Alsina, el entrevistador le preguntó: ¿le dijo exactamente eso la Señora Carmena?  y contestó: no exactamente, pero bueno, la cosa es a lo mejor pues que de diez desahucios que haya, uno no se haga, no sé, si total… es algo residual.

Se me puso muy mal cuerpo escuchando a alguien que desde su poltrona de poderoso dice que es residual que 10 familias al mes por entidad bancaria, se queden sin casa en una ciudad y se purgue durante una entrevista patrocinada con parar un desahucio al mes. Pensé que todo el mal que le viniera encima a este ser, le estaría merecido.

Mi día estaba inexorablemente unido al entorno bancario, ya que me dirigía a una oficina de Kutxabank junto a mi expareja a realizar los trámites de venta de una casa que adquirimos hace 10 años y llevamos un tiempo intentando malvender. Cuando intenté negociar la comisión de cancelación del crédito (1% del valor pendiente), la subdirectora de la entidad se me puso digna y me dijo que eso era innegociable. En parte tiene razón, porque es algo que firmamos inconscientemente en su día. Pero también es cierto que las entidades bancarias están negociando deudas y por supuesto comisiones con personas que como nosotros se han separado y no pueden o quieren pagar. Tal vez nuestro fallo sea no habernos tirado los trastos a la cabeza, al menos fingidamente y si negocian, por algo será. Pero lo triste viene tras asumir que tenemos que pagar unos 3.000 € de impuesto de plusvalía, (un tributo que se inventaron en el Ayuntamiento y que vamos a tener que pagar por un piso que se vende por un 42% menos de lo que costó, venta por la cual tenemos que aportar dinero, ya que debemos más que lo que nos entregan por el piso) y más de 1.000 € de comisión de cancelación, nos dicen que cobran 24€ por hacernos un papel en el que se refleja lo que debemos a día de ayer y que nos siguen pasando los seguros que tenemos hasta final de año aunque no tengamos la casa, porque los seguros son anuales. Una verdadera sangría. Tenemos que dar gracias porque nos va bien, pero es de entender que con estas barreras sea difícil salir de cualquier situación complicada ante un compromiso hipotecario.

El remate fue cuando me conecté por la tarde a mi carpeta de la sede virtual del Ayuntamiento de Madrid y se me ocurrió mirar la sección de multas ya que estaba ahí. Veo con sorpresa que tengo una multa por usar el dispositivo móvil mientras conducía, que habría aceptado con resignación si no fuera porque la multa estaba colocada en el número 65 de mi calle (vivo en el 57) a las 8:30, por lo que había sido yendo a trabajar. Suelo aparcar bastante cerca de la puerta por lo que me daba que algo raro pasaba y que la multa había podido ser arrancando. Entré en algún chat de Whatsapp para ver qué había hecho ese día por si se me refrescaba la memoria. Y vaya que si se me refrescó.

Multa desahucioEse día me encontré con mi amigo Luis y su hijo Darío en el carrito camino de la guardería. Los dos nos miramos con rabia porque minutos antes ya habíamos comentado por Telegram lo que estaba sucediendo. El desahucio de Carmen, mujer engañada por un prestamista, en el que se detuvieron a 14 personas. Las calles del entorno estaban atestadas de Policía, por lo que Luis me pidió ayuda para bajar con el carrito a Darío por unas escaleras que dan acceso más incómodo pero directo a la guardería, ya que intuía que por las calles más accesibles podrían no dejarles pasar. Yo le pedí un segundo para dejar la mochila con mi portátil en el coche para ayudarle. Maldije con Luis a los policías, especialmente a los municipales. A los nacionales ya les tenía calados como perros de su amo, pero me dolió ver patrullas municipales ayudando a efectuar el desahucio. Me subí al coche, a escasos metros de un furgón de municipales y en lo que arrancaba, le hice una foto para documentar a mi entorno lo que estaba pasando en mi calle. Pues bien, esas ratas que ejercían de policía, tuvieron ojos para mí y seguramente su conciencia intranquila les hizo ponerme una multa de 200 € y retirada de 3 puntos por hacerles esa foto de la vergüenza. Saben bien donde estaban, porque en el expediente pone “no entrega en mano por servicio preferente desahucio”.

Como veis, los bancos y sus esbirros me dieron un mal día.

Amancio, el rico.

Amancio Ortega ya es el segundo hombre más rico del Mundo. No comprendo cuando se idolatra a este tipo de personajes. Me da igual que haya empezado de cero y que Inditex sea un grupo empresarial español. Para que su dueño haya acumulado 65.000 millones de euros de patrimonio, algo injusto tiene que estar pasando. 65.000 millones de euros acumulados en un solo hombre equivalen a la deuda española, a más de seis veces los recortes efectuados en sanidad en España el año pasado y así podíamos seguir hasta el infinito comparando esta cifra con otras más desgarradoras.

amancio-ortega-fuera-del-podium-de-los-ricos

Amancio ha sorteado impuestos con su tienda online domiciliada en Irlanda y mediante paraísos fiscales y fabrica a bajo coste con personas que trabajan en condiciones infrahumana en España y especialmente en el extranjero. Sobre el trato a sus empleados de tienda, me consta que no ofrece buenos sueldos, horarios y condiciones laborales. Si el grupo pagara los impuestos que debe y fabricara y vendiera de forma digna, Amancio podría merecerme respeto.

Un argumento que hace para muchos intocable a estas grandes fortunas y grupos empresariales, especialmente recomendando no tocarles las narices con los impuestos, es que traen inversión y dan trabajo. Para mí eso es una patraña y lo argumento. Si aumentáramos la presión fiscal sobre ellos, tal vez dejarían su actividad en España. Si el grupo Inditex no existiera, sus clientes necesitarían igualmente comprar ropa. Esa ropa la tendría que fabricar empresas más pequeñas que igualmente darían trabajo (probablemente más, ya que al ser pequeños serían menos eficientes). Sus costes de producción serían más caros, aunque seguramente con condiciones y salarios más dignos. En principio los precios finales se encarecerían, ya que los costes de producción serían mayores y se pagarían más impuestos al carecer de ingeniería fiscal tan potente. Como resultado tenemos el mismo o más trabajo generado, pero en condiciones más dignas y con una repercusión mayor en impuestos a las arcas del Estado. Pero añado un factor. No creo que entre todos los pequeños productores que suplieran la ausencia de Inditex tuvieran la necesidad de acumular el patrimonio de Amancio, su familia y demás directivos de la compañía, con lo que seguramente podrían apretar su margen comercial, siendo posible que nos sigamos comprando camisetas a 10 euros, pero en un país más justo. Y si tiene que ser más cara la camiseta, más nos vale la pena a todos un consumo más responsable que el que acaba enriqueciendo a estos falsos héroes, a base de machacar a su personal y dejar los menos impuestos posibles.

Así que Amancio por mí, te puedes ir de España.