Oda a la cobra

Estrenamos gobierno sin apoyos de sobra,

de corruptos, sobres y tresporcientos de obra.

IBEX  y PSOE arreglan la maniobra

y, de repente,  lo que más importancia cobra,

en un país al que se le supone zozobra,

es si Bisbal, a Chenoa, le hizo la cobra.

 

cobra

Día del padre

Cuando dicen madre no hay más que una, pudiera entenderse que padres puede haber varios.

No se trata de eso. Resulta que los hombres no nos hemos hecho tan necesarios, delegando el amor y el sacrificio.

Que traer los honorarios, el pan y saber oficios, no es justo que sea cosa de la mitad de los humanos y que la otra mitad asuma, convirtiéndolo en suplicio, la cría de hijas e hijos, el desprecio del empresario, la violencia, el machismo y la cosificación de sus ovarios.

Si la guerra no fuera un negocio.

Si la guerra no fuera un negocio no habría guerra.
Puede que hubiera odio, pero seguro no que guerra.
No venderían balas, ni metralla, ni metralletas.
No habría racimos de bombas, sólo de uvas o cerezas.

Si vender armas no diera dinero, no habría guerra.
Inventaríamos otra cosa, pero viviríamos sin guerra.
Las bombas bombearían agua y no horror o miseria.
Lucharíamos con palabras, venceríamos con propuestas.

Si no hubiera poderosos no habría guerra.
Sin tener que defender territórios ni petróleo, ¿para qué la guerra?
No existiría Al Qaeda, ni ISIS, ni la Mafia, ni el GAL, ni la OTAN, ni ETA.
Las batallas serían de almohadas, y las sábanas las banderas.

Si no goberaran los malos, no habría guerra.
Los buenos no necesitamos venganza, ni amenazas, ni guerras.
Rehén, refugiado y frontera, serían palabras viejas.
No haría falta rendirse. La tregua sería eterna.

Si la guerra no fuera un negocio, creedme, no habría guerra.